La cantante estadounidense Britney Spears se declaró culpable de conducción imprudente tras ser detenida por manejar bajo los efectos del alcohol y drogas en el condado de Ventura, California. La decisión le permitió evitar una pena de cárcel más severa y acogerse a un acuerdo judicial de menor gravedad. El caso fue resuelto en el Tribunal Superior del Condado de Ventura, donde se determinó que la artista deberá cumplir 12 meses de libertad condicional. Además, se le impuso una multa de 571 dólares y la obligación de asistir a tratamiento psicológico semanal y consultas psiquiátricas dos veces al mes. El acuerdo, conocido como “wet reckless”, es una figura legal común en casos de infractores primerizos sin antecedentes graves ni accidentes. El abogado de Spears, Michael A. Goldstein, representó a la cantante en la audiencia y aceptó las condiciones en su nombre. Por su parte, el fiscal del condado, Erik Nasarenko, subrayó que no hubo trato preferencial. “La ley se aplica por igual, sin importar la fama del infractor”, afirmó, según declaraciones recogidas por Page Six. Tras el incidente, Spears ingresó voluntariamente a un centro de rehabilitación, lo que fue interpretado como un paso hacia su recuperación personal. En un comunicado difundido por medio oficiales su equipo calificó lo ocurrido como “inexcusable”, pero expresó confianza en que este proceso marque el inicio de un cambio positivo. El caso reabre el debate sobre la responsabilidad de las figuras públicas y la importancia de la salud mental. Aunque evitó la cárcel, Spears enfrenta ahora el reto de cumplir con las condiciones judiciales y avanzar en su proceso de rehabilitación.
Britney Spears admite culpa por conducir bajo efectos del alcohol
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