El FC Barcelona tiene prisa por poner el broche a la temporada con el título de Liga y el objetivo es cantar el alirón el domingo en el Camp Nou ante el Real Madrid, ganando o empatando el Clásico. Ese “cuanto antes” repetido hace semanas desde todas las instancias del club afecta también al calendario de planificación del próximo curso, que el técnico Hansi Flick ha aplazado sistemáticamente en cada rueda de prensa mientras el alirón no sea oficial. Deco, director deportivo, a fin de no desenfocar esa prioridad inmediata, ganar la Liga, ha ido trabajando muy discretamente sobre posibles fichajes que también dependen de nombres propios de la actual plantilla sobre los que el club tiene que tomar una decisión firme. Va llegando el momento de definir qué se quiere y qué no se quiere. Antes de activar cualquier movimiento de mercado, es Flick quien debe decidir con un “sí” o un “no” si quiere que sigan en su plantilla jugadores que han competido esta temporada en calidad de cedidos, como Joao Cancelo o Marcus Rashford, y pronunciarse por si está o no por la permanencia de Robert Lewandowski, que acaba contrato el 30 de junio. Dentro de la planificación de mercado del Barça, estas tres piezas están hoy por hoy en el aire. El delantero polaco cumplirá en agosto 38 años. Joan Laporta, presidente electo que no iniciará de facto su nuevo mandato hasta el 1 de julio, avanzó que le gustaría hacerle una oferta a Lewandowski, autor de 119 goles en sus cuatro temporadas como culé, para que siguiese. Pero lo más importante es si Flick ve al '9' en su plantilla la próxima temporada y, si lo ve, con qué rol. El técnico debe definirse. Lo está dejando todo hasta que se gane la Liga pero deberá valorar qué es lo que quiere con Lewandowski, partiendo de la base de que se pretende reforzar una posición en la que ahora están el ex del Bayern y Ferran Torres, al que le queda un año de contrato. Si Flick ya no cuenta con Lewandowski para el próximo curso se lo tiene que decir y si lo quiere debe definir su rol y trasladarlo al área deportiva para que arme una oferta acorde con ese rol, que en los primeros tres años fue de titular y, en el último, de protagonismo compartido. En el caso de Rashford, Flick también debe decidir. Acaba su contrato de cesión y el entrenador debe valorar si desea mantenerlo en el equipo. Los parámetros económicos están fijados con el Manchester United y con los agentes del extremo inglés de 28 años: cuesta 30 millones de euros con un contrato de 3 años y una ficha potente. El técnico le ha tenido en el día a día y es quien mejor sabe lo que le aporta. Sus datos no son malos –13 goles y 14 asistencias en 2.378 minutos repartidos en 46 partidos– y, aunque le va en contra la eliminatoria europea ante el Atlético, en Getafe y Pamplona tuvo apariciones decisivas en la Liga. El Barça no descarta otra cesión. Cancelo (31), cedido por Al-Hilal desde invierno, se ha ganado la titularidad como lateral izquierdo por delante de Alejandro Balde después de que Flick probara al internacional portugués de 31 años en las dos bandas. Ahora hay que decidir si se va a por él porque tiene contrato de un año con el club saudí y pedirán dinero. En función de lo que diga Flick, el club apretará más o menos por él si lo que quiere es mantenerlo. También debe decidir el técnico si hay algún jugador con el que no cuenta de los que están en plantilla para que la dirección deportiva maniobre para intentar sacarlo y, obviamente, buscar un sustituto.
Tres casos 'calientes' en que Flick debe decidir
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