Cerca de 750.000 personas tiñen Barcelona de blaugrana

Cerca de 750.000 personas tiñen Barcelona de blaugrana

Resulta difícil, prácticamente imposible, describir con palabras la catarsis azulgrana que se vivió este lunes por las calles de Barcelona. El FC Barcelona salió a recorrer la ciudad para celebrar con su afición la 29ª Liga conquistada el domingo en el Clásico contra el Real Madrid, y los culés respondieron con una afluencia masiva. Hasta 750.000 personas, según el Ayuntamiento de la ciudad, llenaron las calles tiñéndolas de azulgrana y dejándose la voz y el alma para agradecer a sus ídolos las alegrías y la felicidad que han hecho llegar a sus casas partido a partido hasta convertirse en campeones de Liga. Fue imposible encontrar un hueco en todo el recorrido, no cabía un alfiler entre las aceras del Eixample barcelonés en las que cientos de miles de personas esperaban el paso de los campeones.

De recién nacidos a gente muy muy mayor, nadie se quiso perder un evento histórico que queda ya para los restos de quienes disfrutaron de la rúa. Familias, grupos de amigos, jóvenes y no tan jóvenes, todos salieron antes del trabajo, se saltaron las clases extra escolares de tarde o el entrenamiento pertinente para acudir a la llamada. Encima del autocar descapotable, una plantilla orgullosa de su afición que no paró ni un segundo de devolverles todo el cariño que les estaban transmitiendo. La lluvia de camisetas, bufandas y demás material del Barça fue una constante en todo el trayecto.

Los más agraciados se fueron a casa con su camiseta devuelta con una firma para el recuerdo. Mención especial en este apartado para un Hansi Flick que se preocupó mucho de que las camisetas volvieran a sus dueños, y hasta en algún momento se fue a la parte final del autocar para tratar de lanzarla de vuelta a un chaval que había quedado atrás por el paso lento de la comitiva. Los puntos más críticos, por la increíble afluencia de gente, fueron la salida del Spotify Camp Nou, a eso de las 17 horas, el paso por la Avinguda Josep Tarradellas a la altura de la calle Berlín, el giro de Balmes a Gran Via y de nuevo el regreso al Spotify Camp Nou. En a tradicional lista de los más aclamados hubo dos nombres, habituales, que se llevaron la diferencia respecto al resto.

Hansi Flick y Pedri desataron auténticas locuras y los aficionados rompían a gritar cuando les veían. Los cánticos de sus nombres resonaron una y otra vez con el transcurso de la comitiva por las calles de Barcelona. La afición del Barça siempre responde, y esta vez no sólo salió a la calle sino que además tiró de inventiva, originalidad y corazón para llenar miles de pancartas por el camino, tirar preciosas tracas de fuegos artificiales o incluso hacer un castell, un pilar en concreto, a la altura de la Avinguda Sarrià. Todo transcurrió en dos autocares, el primero con la plantilla y gran parte del ‘staff’, y el segundo con el resto de integrantes de la estructura del primer equipo y empleados del club.

Cual distribución de asientos de los autocares escolares, la parte frontal la tomaron desde el principio los dos polacos. Lewandowski y Szczesny se ubicaron sobre el capó superior y de ahí no salieron. Al fondo, los Raphinha, Araujo, Balde y compañía, mientras que los inseparables Pedri, Ferran, Olmo, Joan Garcia, Eric Garcia, Fermín y Gavi, con Lamine entrando y saliendo, se ubicaron en un costado y fueron firmando camisetas y devolviéndolas. Camisetas, y balones de playa, guantes de boxeo y otros elementos con recados a al eterno rival.

Los confeti y la música acompañaron de principio a fin una rúa que dejó para el recuerdo grandes momentos, como el himno del Barça cantado a capela mientras desfilaban calle Balmes a bajo, o el ‘We are the Champions’ que entonaron todos juntos en la última curva antes de regresar al Spotify Camp Nou. Lamine promete la Champions Esta rúa queda ya escrita con letras de oro en la historia del FC Barcelona, y ahora toca esperar a la próxima, que según Lamine Yamal será por un motivo especial: “¿Una rúa de Champions? Seguro que sí. Mis padres me enseñaron que la palabra de un hombre siempre se cumple... y la traeremos a Barcelona”.