Flick es Flick

Flick es Flick

Cada vez que el Barça consigue un éxito notorio existe un amplio entorno que liga el triunfo a Cruyff. Esa asociación nunca se produce en la derrota y en muchas ocasiones obedece más a una mitificación muy repetida que a una realidad incontestable. Flick es Flick y Cruyff fue Cruyff. Y no es cuestión de rebajar mérito a nadie, pero sí de ajustar las certezas.

La llegada de Johan, con Núñez de presidente, le devolvió al Barça la más pura esencia holandesa del fútbol que trajo al club blaugrana Vic Buckingham, entrenador inglés, precursor del fútbol total (fue el técnico que hizo debutar a Cruyff en el Ajax) y quien desarrolló la teoría que después aplicaría con acierto y mano de hierro Rinus Michels, elevaría Johan y culminarían Rijkaard, Guardiola y Luis Enrique, cada uno con su mirada propia. Un numeroso sector del barcelonismo pasó en la historia de admirar a Brasil a defender el fútbol de la mejor escuela holandesa. Hansi Flick es un entrenador germano (seguramente muy fan de Cruyff) pero educado precisamente en una escuela antagonista. En el duelo de cracks Beckenbauer-Cruyff, el alemán se llevó el Mundial.

El holandés era partidario de jugar con tres defensas y cuatro medios, mientras Flick actúa con cuatro detrás y un doble pivote en lugar de un solo ‘cuatro’ al uso cruyffista. La defensa adelantada, la presión en campo contrario y el fútbol vertical son características de Flick, por encima de la posesión, aunque vaya a por el partido desde el inicio. El actual técnico del Barça desarrolla su propia teoría futbolística y confía en jugadores de la cantera, algo que no es propiedad de nadie en el fútbol actual, y que el FC Barcelona lleva en el ADN desde los tiempos de Samitier. Cruyff es un icono barcelonista (y del Ajax) y hay que agradecerle su aportación sin ningún género de duda, pero la exagerada teoría de atribuirle el origen de todo hay momentos en que se tambalea.

No hay clones. Siempre hay diferencias y coincidencias, pero Flick es Flick y Cruyff fue Cruyff.