Madrid se carga uno de sus centros comerciales más antiguos de la capital: así será el nuevo barrio que lo reemplazará

Madrid se carga uno de sus centros comerciales más antiguos de la capital: así será el nuevo barrio que lo reemplazará

La capital española está cambiando a pasos agigantados en los últimos años, pero sobre todo en los últimos meses, con obras que van desde la zona sur a la periferia del norte, pasando por enclaves como Paseo de Castellana o los diversos soterramientos que se están llevando a cabo. En este sentido, lo que durante décadas fue el Centro Comercial Ermita del Santo, un lugar que reunía ocio, deporte y cultura entre Puerta del Ángel e Imperial, está desapareciendo definitivamente. El Ayuntamiento de Madrid ha dado la luz verde al inicio del proyecto que reemplazará la antigua zona de tiendas por grandes torres de viviendas y un corredor verde. De esta manera, se da un giro de 180 grados, pasando de un modelo de ocio cerrado y dependiente del coche a un diseño de barrio que apuesta por la verticalidad y la integración peatonal.

Nuevo barrio La transformación de la Ermita del Santo supondrá una reconfiguración total de la conectividad en el suroeste de Madrid, muy cerca de uno de los parques con más movimiento de personas, sobre todo deportistas. El elemento estrella del proyecto es un corredor verde de unos 60 metros de ancho. Esta franja ajardinada funcionará como un nexo físico entre el parque de la Ermita del Santo y el parque de Caramuel, creando un itinerario continuo que llegará hasta Madrid Río, el lugar al que nos referíamos al comienzo del párrafo y, por extensión, conectará con la Casa de Campo. Según los datos oficiales del consistorio, el nuevo desarrollo generará cerca de 11.000 metros cuadrados de áreas estanciales y 5.600 metros cuadrados adicionales de zonas verdes.

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, Madrid parece que continúa en su laboriosa tarea de dotar de infraestructura verde una ciudad que pide a gritos retirar el hormigón y mitigar el impacto visual y ambiental de la otra gran apuesta del plan: las torres de pisos. El nuevo barrio albergará un total de 530 viviendas, distribuidas en edificios que alcanzarán las 23 y 28 alturas. Esta verticalidad es precisamente el punto que ha generado una férrea oposición vecinal, sobre todo por el contraste con la baja altura predominante en el barrio de Los Cármenes. En cuanto a la tipología residencial, 159 de estas viviendas (un 28 %) contarán con algún tipo de protección pública.

Es aquí donde aparece una de las discrepancias técnicas más evidentes, ya que, según la Ley estatal de Vivienda 12/2023, este porcentaje debería alcanzar el 40 %, una diferencia que parece que dará mucho de lo que hablar en la fase de alegaciones. ¿Habrá tiendas? Uno de los mayores cambios para el día a día de los vecinos de la zona será la desaparición del formato de centro comercial tradicional, que ya lleva varios años cerrado y que, en pleno 2026, solo deja ver sus escombros y alguna palmera que todavía se niega a morir. El actual zócalo comercial de la Ermita se mantendrá, pero con una filosofía opuesta a la actual. En lugar de estar volcado hacia el interior, se abrirá al exterior para crear un centro urbano con fachadas a la calle.

Esta decisión tiene el objetivo claro de recuperar el comercio de barrio. La intención es que supermercados, restaurantes y pequeños negocios se integren en las rutas peatonales que llevan hacia el Manzanares. Los vecinos, que ya han perdido servicios clave en su día a día como el gimnasio con piscina y pistas de tenis, reclaman que la gran plaza central proyectada funcione realmente como un corazón social y no solo como un espacio de tránsito para los residentes de las nuevas torres.