Dos realidades aparentemente contradictorias han coexistido durante la serie entre Los Angeles Lakers y Oklahoma City Thunder. La primera, que si uno de los dos equipos ha superado las expectativas previas al enfrentamiento, han sido los angelinos; la segunda, que con su victoria de esta madrugada por 110-115 los campeones se han llevado la eliminatoria con un cómodo 4-0 y avanzan a las Finales del Oeste con paso firme y sin mostrar ni una señal de debilidad. Y es que a nadie puede sorprender el desenlace de un choque que llegaba tan condicionado desde su inicio y en el que todos los intentos de salirse del camino aparentemente prestablecido solo han servido para demostrar la fortaleza del determinismo que había trazado ese camino en primer lugar. Hubo intentos, hubo algunas buenas sensaciones, hubo momentos en los que parecía que a lo mejor sí… Pero al final, pasó lo que todo el mundo esperaba que pasase.
Y la cuestión es que en la práctica, morir con la cabeza alta y tras un acto honorable o hacerlo de forma deshonrosa acaba dando lugar a lo mismo. Quizás no para el escriba que cuenta la historia o para la memoria de los presentes, pero para la víctima que exhala su último aliento y cierra los ojos por última vez la diferencia entre una y otra es, que sepamos, bastante escasa. Porque sea cual sea el sabor de boca, el resultado es que no volverá a haber baloncesto en Los Ángeles hasta octubre. Con lucha, ¿y polémica?
Pareció a ratos que Oklahoma iba a dejar resuelta la serie cuando quedaban aún muchos minutos para el final, especialmente cuando el segundo periodo abrió con un parcial de 0-17 que recordó incluso a los más optimistas cuál es la realidad de cada equipo. Con la defensa visitante en uno de sus momentos de mayor agresividad, los Lakers tardaron más de seis minutos en anotar sus primeros puntos en todo el cuarto y fueron completamente arrollados por unos Thunder que, por si había alguna duda, no iban a relajarse para conceder un gentleman’s sweep. El plan era ganar, ganar y ganar. Como lo lleva siendo durante los últimos dos años.
En desarrollo (Fotografía de portada: Gary A. Vasquez-Imagn Images)