El 77 % de los padres piden crear normas que limiten a las empresas de inteligencia artificial para proteger a los menores

El 77 % de los padres piden crear normas que limiten a las empresas de inteligencia artificial para proteger a los menores

Las grandes revoluciones tecnológicas suelen comenzar con entusiasmo y avanzar acompañadas de incertidumbre. La electricidad, internet o los teléfonos inteligentes transformaron la vida diaria mucho antes de que existieran normas claras sobre su uso. Hoy, la inteligencia artificial atraviesa una fase similar: se integra rápidamente en hogares, escuelas y dispositivos personales mientras la sociedad intenta comprender sus consecuencias. La percepción social ya no se centra solo en las posibilidades de la tecnología, sino también en quién debe establecer los límites y cómo proteger a quienes la utilizan desde edades cada vez más tempranas.

La mayoría de los padres pide regulación pública en la IA Según una encuesta internacional elaborada por la organización estadounidense Common Sense Media y tal como informa EFE, en España, Dinamarca, Países Bajos y Polonia, el 77 % de los padres considera necesario que los gobiernos aprueben leyes específicas para controlar la actividad de las empresas de inteligencia artificial. El dato refleja una preocupación creciente por la falta de supervisión. Solo un 14 % de los padres encuestados cree que las compañías tecnológicas innovarán de manera responsable sin necesidad de regulación externa. La desconfianza se extiende también a la protección infantil: apenas el 8 % de los adultos y el 27 % de los jóvenes confía plenamente en que estas empresas prioricen la seguridad de los menores.

Diversos organismos internacionales comparten esta inquietud. La UNESCO ya advirtió en sus recomendaciones sobre ética de la inteligencia artificial que los Estados deben garantizar marcos legales que protejan derechos fundamentales, especialmente en el ámbito educativo y juvenil. Padres e hijos ven la IA de forma distinta Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la diferencia generacional en la percepción del fenómeno. Mientras los adultos observan la inteligencia artificial con cautela, los adolescentes la integran con naturalidad en su rutina diaria.

El 38 % de los jóvenes afirma utilizar herramientas de IA a diario o casi todos los días, frente al 23 % de los adultos. Para muchos adolescentes, estas aplicaciones ya forman parte del estudio, el ocio o la búsqueda de información. Sin embargo, el entusiasmo juvenil convive con cierta reflexión crítica. Casi ocho de cada diez jóvenes consideran importante aprender a pensar de forma independiente sin depender de la inteligencia artificial, y un 27 % reconoce que su uso puede reducir la motivación para resolver tareas por cuenta propia.

Expertos del MIT Media Lab y del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea han señalado en estudios recientes que la clave no está en prohibir estas herramientas, sino en enseñar competencias digitales que permitan utilizarlas con criterio. A pesar de las diferencias de percepción, padres e hijos coinciden en un aspecto fundamental: la educación debe adaptarse al nuevo escenario tecnológico. El 71 % de los adolescentes y el 66 % de los padres apoya que las escuelas enseñen a utilizar la inteligencia artificial de forma responsable. Este consenso apunta a la necesidad de integrar alfabetización digital, pensamiento crítico y ética tecnológica dentro del sistema educativo.

La OCDE subraya que las habilidades humanas (creatividad, análisis crítico y resolución de problemas) serán cada vez más determinantes en un mercado laboral influido por la automatización. España, entre la preocupación y el entusiasmo El estudio muestra además particularidades relevantes en el caso español. Los jóvenes españoles destacan como los más preocupados por su futuro económico debido a la inteligencia artificial: el 48 % teme que afecte negativamente a sus oportunidades laborales y un 36 % cree que dificultará encontrar empleo. Aun así, también son los más optimistas respecto a su impacto educativo.

El 59 % considera que la IA mejorará su aprendizaje y el 82 % muestra interés en utilizar este tipo de herramientas para estudiar. Entre los padres españoles, tres de cada cuatro creen que la inteligencia artificial cambiará la vida cotidiana de forma tan profunda como lo hicieron otras grandes revoluciones tecnológicas. La participación de líderes internacionales y responsables políticos europeos refleja que la regulación de la IA se ha convertido en una prioridad estratégica. De hecho, la Unión Europea ya avanza con el AI Act, considerado el primer marco legal integral para regular esta tecnología.

El desafío ahora consiste en equilibrar innovación y protección. La inteligencia artificial promete avances educativos, científicos y económicos, pero también exige nuevas normas sociales. Y, según muestran los datos, las familias europeas quieren formar parte activa de esa conversación antes de que el cambio tecnológico sea irreversible. ✕