Eric Garcia salvó a Flick y libró al Barça de un buen susto

Eric Garcia salvó a Flick y libró al Barça de un buen susto

La alineación para ganar la Liga, tenía su enjundia. Y un misterio por resolver. Flick no podía tocar el cuatrimotor que tan bien le había funcionado en los últimos encuentros sin Lamine. Era pura meritocracia que siguiesen Pedri y Gavi en la base, Olmo en la media punta y Fermín en todas partes, volviendo loco a Alexander-Arnold.

Con esos cuatro intocables, no había puesto para Eric. Tampoco en el eje de la zaga, por el rendimiento altísimo del tándem Cubarsí-Gerard Martín. Así las cosas, para el comodín Eric solo quedaba un puesto: en el lateral derecho. Koundé ya estaba para jugar, pero después de toda una temporada con Eric jugándolo todo, hubiera sido raro y altamente injusto que se hubiese perdido el partido más importante del año.

Y jugó. Y tenía que cubrir a Vinicius. ¿Y qué? Eric no solo sobresalió con otro partidazo de 10, que le exigió mucho físicamente, sino que hizo una acción defensiva que el Camp Nou celebró como si de un gol se tratase. Con 2-0, a la media hora, Bellingham rompe la línea del fuera de juego, gana la espalda a Cancelo y Gerard, y mete un centro perfecto al segundo palo donde llega Vinicius solo para empujarla.

Después de habernos reído tanto de él, con siete balones de playa paseando por la grada del estadio, solo hubiera faltado que el brasileño hubiese vuelto a poner a su equipo en el partido para aguarnos la fiesta. Y corriendo para atrás, en un sprint que ni Puyol, Eric se lanzó al suelo para sacar el balón a córner con el último taco de la bota. En ese momento supimos que ganaríamos la Liga. Y supimos, que tras las maravillas de Lamine, Pedri o Fermín, un equipo campeón necesita tipos con la eficacia silenciosa de Eric Garcia.