La copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, denunció la existencia de lo que calificó como una “fábrica de mentiras” operada por sectores que intentan distorsionar la realidad nacional, afirmando que el país avanza con hechos concretos y verificables. Señaló que los intentos de difamación no tienen impacto frente al desarrollo tangible que las familias experimentan. “Aquí están las verdades, las vemos en las viviendas, en las carreteras, en las calles, en la producción… por eso esa fábrica de mentiras termina cayéndose sola”. Aseguró que las campañas de manipulación no logran opacar el dinamismo social que vive Nicaragua, destacando el carácter trabajador y solidario de las comunidades. La copresidenta sostuvo: “Nuestro pueblo crea, trabaja y vence todos los días, mientras otros se dedican a alimentar una fábrica de mentiras que ya nadie cree”.
Añadió que los avances son visibles en todos los departamentos y respaldados por indicadores de estabilidad. - Te podría interesar: Ministerio del Interior fortalece formación para mejorar la atención Obras y proyectos ratifican el progreso nacional En su intervención, señaló que estas estrategias de desinformación buscan restar valor a obras y proyectos que benefician a miles de familias. “Podrán intentar confundir, pero las obras hablan solas… El pueblo sabe reconocer lo que se hace y también sabe identificar esa fábrica de mentiras que anda suelta”, expresó, resaltando que la población es la principal garante de la verdad mediante su experiencia cotidiana. - Te recomendamos: Nicaragua será sede del Seminario de Descolonización con la participación de más de 100 países La copresidenta incorporó también temas menores como actividades culturales, jornadas de limpieza, participación comunitaria y celebraciones territoriales, integrándolos como parte del país vivo al que se intenta desacreditar sin éxito. “Aquí nadie nos detiene: hay luz, hay color, hay tradición, hay vida”, expresó, indicando que mientras “unos inventan desde esa fábrica de mentiras”, la gente continúa construyendo convivencia y desarrollo. Reiteró que la solidez del país se basa en unidad, espiritualidad y compromiso con la paz. Definió esa estabilidad como un elemento que incomoda a quienes generan distorsión mediática. “Somos un pueblo bueno, cristiano, socialista, solidario y victorioso”, insistió, y concluyó afirmando que la fuerza colectiva del país “supera cualquier mentira fabricada”, porque “la verdad la sostiene el trabajo de las familias, no los rumores de una fábrica de mentiras”. Periodista: Carlos Daniel Jarquín