Industria láctea venezolana proyecta salto productivo con foco en exportaciones

Industria láctea venezolana proyecta salto productivo con foco en exportaciones

La industria láctea venezolana cerró 2025 con un balance favorable y proyecta un salto productivo que permitiría iniciar exportaciones en 2026, impulsada por la expansión del rebaño bufalino, que ha consolidado al país como referente regional en este segmento. El economista agrícola Carlos Calles, especialista en ganadería bufalina, señaló que el sector ofrece una vía para avanzar en la diversificación económica en un momento en el que la industria petrolera enfrenta restricciones operativas y financieras. Recordó que la recuperación plena del sector de hidrocarburos requeriría inversiones cercanas a 180.000 millones de dólares en tres décadas, mientras que el desarrollo integral de la industria láctea demandaría alrededor de 50.000 millones, en un plazo menor. Calles afirmó que Venezuela podría alcanzar una producción anual de 24.500 millones de litros de leche en un horizonte de 24 años, aunque estimaciones más favorables sitúan ese objetivo en 12 años bajo condiciones ideales.

Destacó que el país dispone de 35 millones de hectáreas aptas para el desarrollo lácteo, con tierra fértil, disponibilidad de agua y mano de obra con vocación agraria. Necesidad de inversión El especialista subrayó que el crecimiento del sector requiere inversiones que abarquen toda la cadena: producción primaria, infraestructura de frío, transformación industrial y distribución, tanto para el mercado interno como para la exportación. Consideró que este enfoque permitiría consolidar una oferta formal y competitiva. Calles advirtió que la intermitencia del suministro eléctrico continúa siendo un obstáculo para la expansión del sector.

Señaló que parte de la energía destinada a la industria petrolera limita la disponibilidad para hogares y unidades productivas, lo que afecta la operatividad de fincas y plantas procesadoras. Más leídas Distorsiones de mercado Al referirse a la formación de precios, indicó que estos se determinan en el mercado, aunque reconoció la presencia de distorsiones asociadas a estructuras monopólicas. Sostuvo que una mayor producción, incluso con capacidad exportadora, contribuiría a normalizar los precios y reducir la informalidad. Calles explicó que buena parte de la oferta actual se destina a la elaboración artesanal de quesos que no cumplen estándares mínimos de pasteurización ni trazabilidad, lo que deriva en una producción irregular y poco tecnificada.

A su juicio, el incremento de la producción formal permitiría corregir estas fallas y fortalecer la competitividad del sector. Con información de Unión Radio

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