La Corporación Financiera Internacional (IFC), brazo del sector privado del Banco Mundial, ejecutó una titulización sintética de 500 millones de dólares para transferir riesgo crediticio a inversionistas privados y ampliar su capacidad de préstamo en mercados emergentes. La operación, según documentos citados por Bloomberg, es la primera de este tipo realizada por la IFC. Entre los participantes figuran Deutsche Bank AG y Banco Santander S.A., además de inversionistas institucionales como Newmarket Capital, especializado en crédito estructurado, y las aseguradoras AXA XL, AXIS Capital y Liberty Specialty Markets. Deutsche Bank también colaboró en la estructuración del acuerdo.
Makhtar Diop, director gerente de la IFC, señaló que la operación funciona como una prueba de mercado para evaluar estructuras que permitan acelerar el volumen de garantías destinadas al financiamiento comercial. Según explicó, el mecanismo incrementa de forma significativa la capacidad de préstamo del organismo. Estructura La titulización se compone de un tramo sénior de 340 millones, una porción mezzanine de 110 millones y un tramo junior de 50 millones. Se estructuró de forma privada y bajo un esquema “no financiado”, mediante el cual los inversionistas no transfieren efectivo, sino que otorgan garantías para cubrir el riesgo crediticio de la cartera.
Diop indicó que el esquema permite multiplicar el alcance del capital propio: por cada US$1 destinado a garantías, la IFC puede respaldar 19 veces esa cantidad en financiamiento comercial, frente a una relación de 1 a 3 en su cartera tradicional. Más leídas Mayor presión sobre la demanda de financiamiento El Banco Mundial ha recurrido a inversionistas privados debido a la dificultad de los gobiernos para ampliar su capacidad de financiamiento en un escenario de déficits crecientes. El alza de los precios de la energía y los alimentos impulsada por la guerra ha incrementado las necesidades de recursos en sectores como energía, minería y agricultura, especialmente en países de bajos ingresos. La operación forma parte de la hoja de ruta delineada por el G20 para que los prestamistas multilaterales utilicen instrumentos de transferencia de riesgo con el fin de aumentar el financiamiento destinado a objetivos de desarrollo.
La transacción sigue a una obligación de deuda garantizada por préstamos por 510 millones completada el año pasado. La IFC está cerca de concretar su segundo CLO y evalúa una posible operación vinculada a financiamiento de infraestructura, incluidas líneas de transmisión eléctrica. Para profundizar en este tipo de instrumentos, la institución está ampliando sus equipos dedicados a inversionistas institucionales en Estados Unidos, Canadá y Japón. Diop afirmó que la IFC busca establecer una relación permanente con grandes fondos de pensiones y otros actores relevantes del mercado.
Con información de Bloomberg