Brutal e histórica victoria de un Espanyol que ya acaricia la salvación

Brutal e histórica victoria de un Espanyol que ya acaricia la salvación

Por fin llegó el día y otro 13 de mayo entra en la historia del espanyolismo. Después de un calvario que ha durado 143 días, después de 18 jornadas horribles, el Espanyol ganó, por fin, un partido acabando con la maldición que arrastraba en lo que llevamos de año. Tres puntos de oro, la victoria sobre el Athletic que puede ser sinónimo de permanencia. Sí porque con estos 3 puntos, el Espanyol pone casi el lazo a la salvación, pendiente de rubricarla en las dos finales que le restan.

No está el trabajo hecho pero se ha dado un paso de gigante, es una victoria gloriosa y que llega en el momento más oportuno. Noche histórica. Pere Milla y Kike García certificaron una de las victorias más importantes y celebradas de los últimos años, sí el triunfo llegó cuando más falta hacía, cuando más dramática era la situación. Manolo González agitó el equipo e introdujo a Riedel y Antoniu Roca, éste último la gran novedad en el once inicial, para suplir las bajas de los sancionados Calero y Dolan, mientras que Roberto fue el ‘9’ de salida.

El duelo arrancó intenso y el Espanyol salió mordiendo, dejando claro que se jugaba la vida. Y pronto Antoniu Roca, muy eléctrico, avisó con un buen disparo (8’). Y tras unos primeros minutos de acoso local, el duelo se equilibró y el Athletic, sin complicarse mucho la vida, llevaba peligro cada vez que acechaba a Dmitrovic. Berenguer dio un pequeño susto (13’) pero poco a poco, las ocasiones fueron blanquiazules.

Romero, sobretodo, con un obús que obligó a lucirse a Unai Simón (20’), y también Edu Expósito, con un par de chuts lejanos, y un buen taconazo de Roberto, fueron el balance de un Espanyol que llevó peligro pero que le faltó colmillo para ‘matar’. Y en la recta final antes del descanso, fue el Athletic el que pudo avanzarse, pero la madera se interpuso. En el 39’ una jugada embarullada acabó con un balón que escupió el travesaño sin que los leones fusilaran. Pero la más venenosa se dio en la última jugada antes del pitido para acabar el primer acto.

Unai Gómez estrelló en el palo un disparo a bocajarro, parándose el corazón de una afición perica que sufría lo que no estaba escrito viendo que el duelo estaba muy abierto y que a los de Manolo la puntería les seguía fallando. En la reanudación, ninguno de los dos entrenadores movió fichas, aunque las piernas y los nervios empezaron pronto a hacer mella en los blanquiazules. Y los errores en pases fáciles, las imprecisiones y perder algunos duelos directos empezaban a hacer daño a un Espanyol intenso pero obtuso en fases del juego. No le gustaba a Manolo lo que estaba viendo y cambió de una tacada a los dos extremos, dando entrada a Jofre y a Pere Milla.

Movió fichas también Ernesto Valverde, dosificando fuerzas y sentando a Iñaki Williams y Galarreta. El Espanyol achuchaba pero le faltaba lucidez para poner en aprietos a Unai Simón. Y los nervios empezaban a hacer daño en el césped y en la grada, con una hinchada sobresaliente que se dejaba la garganta. Miedo, mucho miedo.

Hasta que apareció Pere Milla para hacer estallar el estadio. Corría el minuto 70 y Pere Milla recibió un balón de Carlos Romeo con música y de primeras, disparó con el corazón, con todo, para batir al portero del Athletic y poner en ventaja al Espanyol. La grada explotó como hacia muchos meses que no se veía. El Athletic acusó el mazazo del gol y le costó levantarse, mientras que los pericos intentaban buscar el segundo para sentenciar el duelo y no acabar sufriendo.

Pero se padeció y de qué manera pues los leones tuvieron el empate en el 81’ a disparo de Nico Serrano pero entre Dmitrovic y el palo no cayó el tanto vasco. Los marcapasos se dispararon en varias ocasiones en la grada, rezando todo lo que sabían para que el partido acabara pronto y los tres puntos se quedaran en Barcelona. Manolo dio entrada a Terrats y Kike García, oxígeno en vena para tener el balón pues el empate planeó hasta el último suspiro. Pero Kike García se encargó de llevar la calma en el 90’ con un golazo marca del obrero para llevar al éxtasis al Espanyol y a una afición que disfrutó una noche grande, otra noche histórica.

El Espanyol dio un golpe en la mesa a costa de un Athletic que ve como sus últimos cartuchos europeos se les escapan de las manos tras el tropiezo en un coliseo perico que fue una noche más, una bombonera que también participó en los goles. Noche histórica.