Ciudad de México. La decisión de Standard & Poor’s (S&P) de cambiar de estable a negativa la perspectiva de la calificación soberana de México es una “llamada de atención” sobre el deterioro de las finanzas públicas y la incertidumbre que enfrenta el país, afirmó la firma gestora de inversiones Franklin Templeton. “No esperaríamos que México perdiera la calificación, pero sí es una llamada de atención para que en los próximos años se tomen medidas más contundentes para mejorar las finanzas públicas”, dijo en videoconferencia Nadia Montes de Oca, directora senior del portafolio de inversiones de Franklin Templeton México. Ayer, S&P mantuvo la calificación soberana de México en grado de inversión, pero modificó la perspectiva a negativa ante el riesgo de una consolidación fiscal más lenta, el bajo crecimiento económico y el aumento de la deuda pública. La agencia también advirtió sobre el impacto que tienen las presiones financieras de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la incertidumbre por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Las calificaciones que otorgan agencias como S&P evalúan la capacidad y disposición de un país para cumplir con el pago de su deuda. Estos indicadores son utilizados por inversionistas para medir el riesgo de invertir en una nación y suelen influir en el costo al que gobiernos y empresas consiguen financiamiento. Ante el cambio en la perspectiva, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público aseguró que las medidas implementadas por el gobierno serán suficientes para que S&P regrese la perspectiva de la deuda soberana de México a estable. La dependencia destacó que el déficit público pasó de 5.8 a 4.3 por ciento del PIB en el último año y sostuvo que mantiene el compromiso con finanzas públicas sostenibles.
Montes de Oca explicó que la calificadora observa con preocupación el nivel del déficit público, el aumento de la deuda y el apoyo financiero que continúa otorgándose a Pemex sin que exista un incremento importante en la producción petrolera. “Si esto no mejora, si no bajan la deuda y el déficit como se esperaba y además se sigue gastando en el apoyo a Pemex, esto podría deteriorar las finanzas”, sostuvo. T-MEC, riesgo de corto plazo La especialista indicó que, en el corto plazo, el principal riesgo que enfrenta la economía mexicana es la revisión del T-MEC, pues si no es favorable para nuestro país, habrá inversiones que no se materialicen. “El riesgo inmediato para el siguiente mes es el tema del T-MEC. Si no se llega a una buena negociación o lo que pide Estados Unidos no es aceptable para México y no se concreta la renegociación no se cancela de manera inmediata, pero la visión de los inversionistas es que habrá algunas inversiones que no se van a materializar”, apuntó. Agregó que el acuerdo comercial seguiría vigente hasta 2036 aun si no se alcanza un acuerdo inmediato; sin embargo, entrar en revisiones anuales generaría incertidumbre para las empresas que planean proyectos de largo plazo. “Si eres un inversionista y no te dan esa seguridad, probablemente no llevarías a cabo inversiones o lo harías en menor magnitud”, refirió.
Montes de Oca sostuvo que el menor dinamismo ya comienza a observarse en los anuncios de nuevas inversiones, tanto en número de proyectos como en monto comprometido, luego de los niveles alcanzados entre 2023 y 2025. Añadió que la revisión del tratado se convirtió en un factor clave para las perspectivas económicas de México, sobre todo porque coincide con las presiones fiscales que enfrenta el país.