Ritmos diferentes

Ritmos diferentes

El Alavés le hizo el pasillo de campeón al Barça y luego le venció en un encuentro jugado al límite por los vitorianos y sin el punto más competitivo de los blaugrana. Quique Sánchez Flores, el técnico del ‘glorioso’, dotó al equipo de la mentalidad precisa para elevar al máximo la intensidad y la motivación mientras los de Flick dieron la cara pero sufrieron lógicamente los efectos de la resaca deportiva de una merecida celebración. Esta Liga está apasionante para los equipos que se juegan el descenso y para conocer la reacción del Bernabéu a los últimos acontecimientos del equipo blanco, pero el campeón no podrá volver a repetir LaLiga de los 100 puntos que logró el Barça de Tito Vilanova en una temporada sensacional en la que dejó al Madrid a 15 puntos de distancia. El Alavés celebró el triunfo como si hubiera conquistado un trofeo.

Quedan dos jornadas impresionantes. Pero el Barça ya hizo los deberes y logró un título anticipado dejando claro durante toda la temporada su superioridad en el terreno de juego. Rashford fue lo mejor del Barça, junto a Olmo, y sufrió entradas que en otro contexto hubieran desatado una reacción airada por parte de los blaugrana. Ha quedado clarísimo, otra vez, que el Barça ha ganado LaLiga gracias a su mejor fútbol y su capacidad de adaptación a las difíciles situaciones del campeonato.

Resulta insultante seguir escuchando el discurso de favoritismo arbitral, cuando ha vuelto a ser otra Liga contra todo y contra todos. El punto de bajón en Mendizorroza se puede entender, aunque Flick no estuviera contento por lo ofrecido en ataque ni por el resultado. El Barça no disparó no una sola vez entre los tres palos en todo el encuentro, a pesar de tener un 77% de posesión. La nota más positiva fue el debut de Cortés, un central de 21 años con recorrido.

Al final, la diferencia entre equipos que se lo juegan todo y nada es muy notoria. Es una línea psicológica clave, además en un año especial, ya que este verano hay Mundial y es muy lógico que después de una tensión máxima sostenida se aparte un poco el pie del acelerador.