Algo más de un año después de que saliera a la luz la investigación por una presunta agresión sexual a una empleada del RCD Espanyol, Álvaro Aguado ha decidido romper su silencio. Lo ha hecho con un vídeo en redes sociales en el que el experico, para el que la Fiscalía pide nueve años de cárcel, defiende su presunción de inocencia, denunciando que "ni siquiera alguien sin escrúpulos merecería vivir algo parecido". El jienense, actualmente sin equipo después de que su contrato con el Espanyol expirara el pasado 30 de junio, considera que "después de todo lo vivido y tras una semana de reflexión por las últimas noticias que salieron, siento que ha llegado el momento de hablar", aduciendo que "callar también tiene consecuencias", sigue Aguado. "Hace un año que mi vida se paró de golpe y desde entonces no he podido ejercer mi profesión por una acusación gravísima", lamenta el futbolista de 30 años. Según él, la información publicada en los medios de comunicación no cuenta "lo que vieron los testigos directos que han declarado en el juzgado, ni las incoherencias e inexplicables lagunas en la declaración de la denunciante, ni las contradicciones entre su versión y la de los testigos allí presentes, ni los informes médicos iniciales que acreditan que no hubo ni un solo signo de agresión", recapitula.
Hace un año que mi vida se paró de golpe y desde entonces no he podido ejercer mi profesión por una acusación gravísima Álvaro cree que "si la opinión pública conociera la información que ya forma parte del procedimiento entendería que la realidad difiere mucho del relato que se ha difundido", deseando que llegue cuanto antes un juicio en el que, a su parecer, "se analizarán en profundidad los hechos, las pruebas y los testimonios, donde se sabrá la verdad de lo ocurrido y quién es realmente la víctima". Los hechos denunciados se habrían producido la noche del 23/06/2024 durante la fiesta del ascenso del Espanyol, en la discoteca Opium (Barcelona). "Hay delitos y quien los comete debe responder por ellos. Tanto quien agrede, como quien miente, porque ambos pueden destrozar una vida. Y nadie merece vivir con miedo, ni una mujer por ser agredida, ni un hombre por ser falsamente acusado", expone Aguado, quien entiende que este caso "ensucia la lucha legítima de mujeres que sí han sido agredidas y merecen protección, credibilidad y respeto", añade. "A quienes me señalan sin saber, solo les deseo una cosa: que nunca, ni ellos, ni sus seres queridos, tengan que pasar por algo así.
Lo digo de corazón, el miedo, la vergüenza, la rabia, la impotencia, el dolor y el daño recibido son tan grandes que ni siquiera alguien sin escrúpulos merecería vivir algo parecido", continúa Álvaro, confiado en que "cada día que pasa es un día menos para que todo se sepa y pueda empezar a reconstruir lo que injustamente se me arrebató", cierra su mensaje.