Cerebras Systems empieza a cotizar este jueves 14 de mayo de 2026 en el Nasdaq bajo el ticker CBRS, tras fijar su OPV en 185 dólares por acción. Seguro que a muchos no les suena el nombre, pero la realidad es que es ahora mismo la empresa que más cerca está de plantar cara a NVIDIA en inferencia de inteligencia artificial, es decir, el proceso por el que un modelo ya entrenado responde a los usuarios. La compañía ha colocado 30 millones de acciones y ha levantado 5.550 millones de dólares, lo que la coloca como una de las grandes salidas a bolsa del año. Son muchos los inversores que están detrás de hacerse con alguna posición en la compañía estadounidense.
Cerebras llega a bolsa en plena fiebre de la IA La OPV llega con una demanda muy superior a la oferta. Reuters confirma que las peticiones superaron en más de 20 veces las acciones disponibles, lo que explica el salto desde el rango inicial de 115–125 dólares. En un primer momento llegó al rango de 150–160 dólares y finalmente a los 185 dólares por acción. Este precio implica una valoración de unos 56.430 millones de dólares, una cifra que muchos consideran disparada.
De hecho, se trata de una empresa que facturó 510 millones de dólares en 2025, frente a 290,3 millones el año anterior. Sin embargo, lo que se está pagando es por el crecimiento futuro esperado, no por los números actuales que maneja. Eso sí, hay que dejar claro una cosa para el inversor particular que, a estas alturas del artículo, ya ha puesto la mirada en hacerse con alguna acción de la compañía. El precio de 185 dólares es el de colocación y una vez abra la negociación en Nasdaq, la acción podrá moverse por encima o por debajo según el balance de oferta y demanda.
La comparación con NVIDIA: no es una copia, es otra arquitectura Cerebras no compite con NVIDIA intentando fabricar otra GPU para inteligencia artficial. Su enfoque es bastante más radical y pasa por usar una oblea completa de silicio como un único procesador gigante. Su tecnología principal, el Wafer-Scale Engine 3 (WSE-3) se presenta como el procesador de IA comercializado más grande y rápido del mundo. La compañía confirma que es 58 veces más potente que la GPU de referencia y que puede ofrecer inferencia hasta 15 veces más rápida que soluciones basadas en GPU en algunos modelos abiertos.
Esto es un matiz muy relevante ya que la inferencia es el nuevo campo de batalla para las empresas. Entrenar a los grandes modelos de lenguaje era caro, pero mucho más lo es hacerlos funcionar para millones de usuarios. Cada consultar, cada línea de código, cada imagen generada y cada interacción con la IA consume una gran cantidad de poder de computación. Una arquitectura que reduce latencia o coste, puede abrirse un mercado muy grande pese al dominio de NVIDIA.
OpenAI, AWS y el mensaje al mercado El otro gran argumento de Cerebras no es solo técnico sino de acuerdos comerciales. OpenAI anunció en enero un acuerdo con Cerebras para añadir 750 MW de cómputo de baja latencia a su plataforma que se desplegará durante todo este año 2026. El objetivo es reducir la latencia y acelerar respuestas en cargas como ChatGPT, generación de código o imágenes. También destacan otros acuerdos importantes con actores de mercado relevantes como pueden ser AWS, Meta, IBM, Mistral y otros actores de IA.
Ahora el reto es conseguir que esos acuerdos se materialicen a largo plazo en forma de ingresos recurrentes. En resumen, una empresa muy prometedora que sale hoy al mercado. Tiene detrás una narrativa potente, pero también se enfrenta a riesgos muy claros. La compañía debe demostrar que puede llegar al nivel esperado por todos.
El valor de salida se antoja elevado, pero quien sabe si incluso puede salir barato si consigue todo lo que se espera según su potencial.