El economista Demetrio Marotta advirtió que el nuevo ingreso mínimo integral anunciado el 30 de abril introduce un escenario de incertidumbre jurídica para el sector privado, debido a que aún no existe una norma publicada en Gaceta Oficial que formalice su aplicación. Señaló que, sin un instrumento legal, el ajuste opera como una referencia salarial más que como una obligación definida. Marotta explicó que el ingreso anunciado —compuesto por 200 dólares en bonos no salariales y 40 dólares por cestaticket— resulta insuficiente frente al costo de la Canasta Básica Alimentaria, que supera los 500 dólares. A su juicio, esta brecha mantiene a los trabajadores en una “trampa de pobreza”, mientras el salario mínimo continúa fijado en 130 bolívares, equivalente a unos 0,30 dólares al momento del anuncio.
El investigador del IIES sostuvo que el impacto inflacionario del ajuste será limitado, en parte porque muchas empresas ya pagaban remuneraciones cercanas a los 240 dólares y habían ajustado precios desde abril. Recordó que la inflación anualizada al cierre de marzo se ubicó en 649%, en un entorno donde los bonos no inciden en prestaciones sociales ni en otros beneficios establecidos en la LOTTT. Marotta alertó que la falta de una norma clara abre un vacío legal para los empleadores, especialmente en lo relativo a la Ley de Protección de Pensiones, que exige una contribución del 9% sobre salarios y bonos. Sin una base de cálculo definida, dijo, las empresas no pueden estimar con precisión sus obligaciones fiscales ni laborales.
Más leídas Impacto laboral El economista señaló que la ausencia de Gaceta podría generar comportamientos dispares: las compañías con mayor capacidad financiera podrían adoptar los 240 dólares para evitar conflictos laborales, mientras que las pequeñas y medianas esperarían la normativa para evaluar si el aumento del cestaticket es sostenible. Advirtió que este escenario podría derivar en despidos selectivos, mayor informalidad y el uso de contratistas independientes para reducir cargas fiscales. Marotta consideró que el anuncio abre la puerta a una discusión tripartita sobre una reforma laboral con acompañamiento de la OIT, aunque advirtió que los trabajadores llegan a esa mesa con una representación sindical debilitada. Señaló que, en ese contexto, es posible que una eventual reforma termine beneficiando más al empresariado y al Estado que a la fuerza laboral.
El economista describió la situación actual como un “círculo vicioso”: sin aumentos salariales no hay consumo, sin consumo no hay expansión empresarial y sin expansión no se generan empleos ni mejoras en las remuneraciones. Afirmó que dinamizar el mercado laboral es clave en un país donde cerca del 80% de los trabajadores no cotiza a la seguridad social ni cuenta con beneficios básicos. Marotta sostuvo que, aunque existen señales de mejora en el sector petrolero, aún no se observan cambios significativos en variables como consumo e inversión. Consideró prioritario simplificar el sistema tributario, reducir el encaje legal, ajustar normativas laborales, establecer incentivos fiscales y modificar la política cambiaria, aunque descartó una dolarización plena y defendió la continuidad del mercado bimonetario.
Con información de El Ucabista