Top 5 razones por las que Proyecto B no “pega” como La Casa de...

Top 5 razones por las que Proyecto B no “pega” como La Casa de...

Ya lleva algunos días el tema de Proyecto B siendo conversación en Nicaragua. Se trata de un reality show que, al estilo de La Casa de los Famosos, encierra a personajes de la farándula local durante varias semanas para desarrollar distintas dinámicas. Sin embargo, en detrimento de las expectativas de Bellacos Entertainment, los resultados no han sido los esperados. Sucede que La Casa de Frazier, que finalizó el mismo día en que arrancó Proyecto B, alcanzó números bastante importantes durante su transmisión; algo que, hasta el momento, este proyecto “doppelganger” no ha logrado.

Exploremos las razones. 1- El que llega segundo pierde (Proyecto B) Hay una realidad en el mundo de las redes sociales: el que pega primero, pega dos veces. La Casa de Frazier “se adelantó” a Proyecto B y eso provocó reacciones mixtas, pero al final fructíferas en términos de visualizaciones y conexión con el público meta. En el caso de Bellacos, al llegar de segundo, se someten a comparaciones que, en este caso, han resultado una desventaja. 2- Los “talentos” de cada casa Obviamente, los influencers, creadores de contenido, personalidades o como quieran llamarles no son santos de devoción de todos en Nicaragua. Pero su papel como generadores de controversia o conversación suele estar definido por distintos carismas.

Y los participantes que están actualmente en Proyecto B no son precisamente los más queridos, algo que merma la atención del público hacia ellos. 3- Proyecto B… ¿con mejor producción? Se habló bastante de que los niveles de producción en La Casa de Frazier eran modestos y que en este otro proyecto se notaría una gran diferencia. Sin embargo, el cambio no pasa de un 15 % en cuanto a calidad, algo poco notable para el público en general. El audio no es tan claro como se pensaba y la calidad de imagen tampoco sorprende; en otras palabras, la mejora no termina de justificar las expectativas creadas. 4- Discusiones poco disfrutables en Proyecto B En estos primeros días se han visto muchas discusiones, pleitos y confrontaciones que, en vez de causar gracia, provocan el efecto contrario: incomodidad.

En el caso de la participante extranjera, incluso parece existir cierta saña en su contra. Claro, todo puede formar parte del contenido y la estrategia del reality, pero hasta para eso hay niveles, y en Proyecto B parece no haber una modulación adecuada de esos conflictos. 5- Dinámicas y estilo poco conectados con el público La producción de Proyecto B hace un gran esfuerzo por darle profesionalismo a cada espacio, pero esa estilización no termina de resonar con el público. Llamados de atención con bocinas, presentadores con una formalidad excesiva, como si se tratara de un certamen, y dinámicas repetitivas no logran enganchar a más de 9 mil espectadores. Sigue siendo una cifra considerable, sin duda, pero menor a la que alcanzó La Casa de Frazier.

Conclusiones Proyecto B llegó con expectativas altas y con la intención de aprovechar el interés que ya existía por este tipo de formatos en Nicaragua. Sin embargo, el hecho de aparecer después de La Casa de Frazier provocó comparaciones inevitables que, hasta ahora, no le favorecen. Aún es temprano para definir el destino del reality, porque este tipo de programas suelen cambiar conforme avanzan las semanas. Pero, de momento, Proyecto B todavía no encuentra ese elemento diferenciador que convierta la conversación digital en verdadero fenómeno de masas.