Comprar un smartwatch hoy en día es, salvo excepciones, asumir que tienes que vivir pegado al cargador. Da igual si te has gastado 800 euros en el último modelo de Apple o Samsung, o si llevas una pulsera de actividad de 40 euros. La autonomía sigue siendo el gran talón de Aquiles de estos dispositivos, aún en pleno 2026. Pero, que su autonomía no sea la mejor de todas, no significa que haya que resignarse.
Hay un ajuste que casi todos tenemos activado por defecto y que está drenando la energía de tu reloj de forma silenciosa y, en la mayoría de los casos, totalmente innecesaria. No es que vaya a alargar la batería del smartwatch durante días, pero sí que vas a conseguir un mejor rendimiento. Encendido de pantalla automático No me refiero al brillo de la pantalla ni al GPS, algo de la que ya hemos hablando cuando hemos publicado artículo para mejorar la batería de tu reloj inteligente. No, hoy te quiero enseñar a usar como es debido el encendido de pantalla mediante el giro de muñeca.
Ese gesto tan natural de levantar el brazo para mirar la hora es, en realidad, el mayor enemigo de tu batería. Cada vez que te mueves, caminas, conduces o incluso cuando gesticulas mientras hablas, el acelerómetro del reloj interpreta que quieres mirar la pantalla. El resultado es que el panel se enciende cientos de veces al día sin que tú te des cuenta ni mires el reloj, con el consiguiente gasto de energía. Aquí, la diferencia de autonomía al desactivar esta función es, sencillamente, brutal.
Al apagar el giro de muñeca, obligas al reloj a encenderse solo cuando tú realmente lo decides, ya sea tocando la pantalla o pulsando un botón físico. Esto evita que la pantalla consuma de más mientras duermes o cuando vas en el coche. De hecho, en modelos con pantallas OLED, que son la mayoría, este ahorro puede suponer pasar de llegar por los pelos al final del día a tener carga suficiente para dos jornadas completas. Prioridad al Always On display En muchos relojes modernos es más eficiente tener el AOD activado con un brillo mínimo que dejar el encendido por gesto a pleno rendimiento.
De esta forma siempre tendrás visible la hora sin necesidad de encender la pantalla del reloj. La diferencia es abismal, ya que, mientras que el gesto de giro activa el procesador y sube el brillo al nivel máximo configurado, configurar la pantalla siempre encendida consume una cantidad ínfima de energía de forma constante pero controlada. Y ojo, que la autonomía no es la única ventaja, ya que la luminosidad también se reduce. No hay nada más molesto que estar en el cine o a punto de dormirte y que tu muñeca se convierta en una linterna cada vez que mueves el brazo.
Al desactivar este ajuste, recuperas el control total sobre tu dispositivo. Ya no es el reloj el que decide cuándo iluminarse, sino tú. Configura tu reloj Si quieres probarlo, solo tienes que ir a los ajustes de pantalla de tu smartwatch y buscar opciones como «Levantar para activar» o «Encender pantalla al mover la muñeca«. Cada reloj y cada fabricante lo llaman de una forma, pero no es muy diferente y es la forma más barata y efectiva de duplicar la vida útil de tu batería sin renunciar a ninguna de las funciones inteligentes por las que pagaste en su día.