El criptomillonario estadounidense Fred Ehrsam, cofundador de Coinbase, se ha convertido en uno de los inversores extranjeros más visibles que exploran oportunidades en Venezuela, apostando a que la reapertura gradual de la economía pueda generar retornos significativos. Con 38 años y una fortuna estimada en 2.600 millones de dólares, según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, ha realizado varios viajes a Caracas en los últimos meses, de acuerdo con personas familiarizadas con sus visitas. Durante esos desplazamientos, Ehrsam se ha reunido con altos funcionarios venezolanos y estadounidenses, entre ellos la presidenta encargada Delcy Rodríguez y el secretario del Interior de EE.UU., Doug Burgum. También ha sostenido encuentros con ejecutivos y figuras cercanas al gobierno para evaluar posibles inversiones en sectores como petróleo, gas, tecnología financiera y pagos digitales.
Ni Ehrsam ni el Ministerio de Información respondieron solicitudes de comentarios. Las conversaciones siguen siendo exploratorias y no han derivado en acuerdos, según las mismas fuentes, que añadieron que el interés del inversor incluye tanto activos tecnológicos como activos físicos dentro del país. Ehrsam participó el miércoles en un evento del estatal Banco de Venezuela junto a Román Maniglia, director de la institución y viceministro de Finanzas de Nicolás Maduro. En su intervención, afirmó que Venezuela tiene potencial para convertirse en “el mejor país de América Latina”, según medios estatales.
Más leídas Apuesta por activos infravalorados El interés de Ehrsam refleja el movimiento de un pequeño pero creciente grupo de financieros, operadores energéticos y empresarios del sector cripto que buscan posicionarse ante una posible recuperación venezolana tras años de colapso económico, hiperinflación y aislamiento internacional. Pese a que el país sigue siendo uno de los destinos de inversión más riesgosos del mundo —por sanciones, debilidad institucional y volatilidad política— algunos actores ven una oportunidad excepcional en activos profundamente depreciados. Para los inversores vinculados al ecosistema cripto, Venezuela ofrece una combinación poco común: activos distressed, dolarización extendida y alta adopción de monedas digitales tras años de inestabilidad bancaria. Ehrsam ha sido visto con frecuencia en el hotel Cayena de Caracas, un punto habitual para ejecutivos extranjeros, según personas familiarizadas con sus viajes.
En una reunión privada con empresarios venezolanos el martes, sostuvo que los activos del país continúan “profundamente infravalorados” y que “ahora es el momento de invertir”, según asistentes al encuentro. También formó parte del grupo de ejecutivos que se reunió con Burgum durante la visita del funcionario estadounidense a Caracas en marzo, en la que participaron representantes de empresas de recursos, minería e inversión. No está claro cómo Ehrsam, graduado de la Universidad de Duke y exoperador de divisas en Goldman Sachs, desarrolló vínculos con Venezuela. Tras dejar Coinbase, ha centrado su actividad en inversiones de capital riesgo a través de Paradigm y en una empresa llamada Nudge, dedicada al tratamiento de trastornos neurológicos.
Sus visitas coinciden con los esfuerzos del gobierno venezolano por atraer capital extranjero tras años de sanciones que golpearon la economía y paralizaron la industria petrolera. Aunque el país posee algunas de las mayores reservas probadas de crudo del mundo, la producción sigue muy por debajo de los niveles históricos. El renovado interés de inversores ocurre mientras Venezuela anunció que iniciará conversaciones para reestructurar su deuda externa, uno de los mayores impagos soberanos del mundo, tras años fuera de los mercados internacionales de capital. Con información de Bloomberg en Línea