Madrid-Barça, otra diferencia

Madrid-Barça, otra diferencia

Si pasara en el Barcelona sería un escándalo, pero es el Madrid. La última es que en el Real no hay ninguna comisión gestora en el periodo electoral, sigue mandando Florentino hasta el último minuto y compagina su función de presidente con la de candidato. ¡Olé! Se lo guisa, se lo come, lidera el club y las elecciones desde dentro y además se presenta. Evidentemente es un ser superior, pero lo grave no es eso, es que los socios del Madrid lo permitan y nadie alerte de unos estatutos que incumplen la mínima norma de democracia electoral.

Florentino hace unas normas a su única medida y todo el mundo lo aplaude, lo aprueba y nadie pone el grito en el cielo por algo incomprensible: que haya una transición en la que el presidente sea candidato. ¡Madre mía! Si la presidencia es unívoca, el vestuario anda dividido. Hay los partidarios de Mbappé y de Vinicius y por otro lado de Xabi Alonso y de Arbeloa; de Tchouaméni y de Valverde. Y declaraciones tremendas como las de Mbappé al concluir el encuentro frente al Oviedo en las que afirmaba que Arbeloa le había dicho que era “el cuarto delantero”, algo que desmintió el propio entrenador.

El técnico del Madrid actúa como lo debe hacer un entrenador que se precie: Mbappé se borra del Clásico y Arbeloa no le da la titularidad en el Bernabéu, lo que implica que no sale con todo el equipo y al entrar sustituyendo a Gonzalo (el único cambio que hace en solitario) todo el estadio le dedica una pitada histórica para un jugador que llegó para comenzar una etapa gloriosa y lleva dos años en blanco. Pero da igual, se está delante de un club capaz de permitir que el presidente ejerza durante el periodo electoral y se presente al final. Es un detalle que no se conocía porque el Madrid no está acostumbrado a las elecciones. Una vez le preguntaron a Nikita Khrushchev, primer secretario del partido comunista de la Unión Soviética, por qué no hacían elecciones en Rusia y contestó: “No podemos hacerlas porque no sabemos cómo acaban”.

Florentino está muy lejos ideológicamente de las tesis de Nikita, pero el Madrid aún se rige por estatutos arcaicos que permiten que el presidente siga siéndolo y se presente a las elecciones.