Con dos certeros disparos y con una actitud que soportó la presión de las Chivas, la “Máquina Celeste” de Cruz Azul dejó en el camino a uno de los dos grandes favoritos al título para colocarse en la final del torneo Clausura 2026 con un triunfo de 1-2 (global 3-4) que les permite esperar a Pumas o Pachuca. Un triunfo logrado por una personalidad de un equipo que hace seis jornadas estaba destinado al fracaso bajo el mando del técnico argentino Joel Huiqui, pero que conforme tomó el mando el exdefensa de Cruz Azul, las cosas cambiaron 365 grados para convertirse en uno de los finalistas del campeonato. Los goles de la victoria fueron anotados por Jeremy Márquez y Agustin Palavecino con desvío de Diego Campillo que impidió que el gran trabajo del portero Óscar Whalley pudiera ponerse otra estrellita en una noche donde salió inspirado quitándole varias opciones de gol a los cementeros. Chivas fue un digno adversario, siempre intentando doblegar a un poderoso rival con un gran estilo futbolístico y con una personalidad a prueba de balas que le permitió suplir las cinco bajas claves de los jugadores que fueron convocados a la selección de México.
Su esfuerzo estuvo a punto de redituarles el boleto a la gran final, pero el gol de Omar Govea no fue suficiente y a la mera hora de cosechar el esfuerzo, ni la presencia del excementero Ángel Sepúlveda como tampoco de Ricardo Marín y mucho menos de Hugo Camberos pudieron cambiar la historia de una dolorosa eliminación para seguir en deuda por un título después de nueve años de desilusiones. Cruz Azul de está forma regresa a una gran final después de dos años de que perdió con América en el torneo Clausura 2024 bajo el mando de Martín Anselmi donde perdió con global 2-1 en aquel polémico penalti cometido por Carlos Rodolfo Rotondi sobre Israel Reyes del América marcado por el polémico árbitro Marco Antonio “Gato” Ortiz. Noticia en desarrollo