Nadie llega a los 38 años marcando goles en el fútbol de elite si no es un profesional impecable. Robert Lewandowski ha dejado constancia de que lo es en un FC Barcelona que lo fichó por 50 millones para recuperar su espacio en el fútbol y 119 goles más tarde lo cumplió. El promedio del polaco en estos cuatro años de blaugrana casi alcanza los 30 goles por temporada, una cifra impresionante. El fútbol permite destacar en ocasiones a tipos que tienen un talento especial como killers del área, que saben dónde y cómo colocarse para que el balón los atraiga, que saben dónde y cómo chutar para que la pelota entre en la portería cuando parece que no hay hueco.
Toda la vida han marcado goles, desde pequeños a veteranos. Ese ha sido, por encima de todo, su oficio. Los grandes ‘nueve’ siempre han tenido un punto de obsesivos, de definidores con un especial egoísmo, porque saben que están allí para eso y se les va a juzgar antes por un número que por su juego. Lewandowski, además, ha tenido dos virtudes en este Barça de perlas jóvenes: ha sido siempre especialmente atento a la preparación física.
Eso le ha permitido seguir marcando goles con su edad y tener la capacidad de revolverse en el área. Y, además, ha conseguido el respeto y la admiración de los chavales a los que ha cuidado y protegido tras un primer año en el que necesitó asentarse y preocuparse por su rendimiento por encima de todo. La sensacional hornada de la cantera blaugrana ha podido disfrutar de un ejemplo de profesional en la banqueta de al lado de un vestuario combinado con unos jóvenes hambrientos y desacomplejados capaces de convivir con futbolistas ya hechos que han sabido arroparlos y ayudarlos a explotar. Hay que agradecer a Lewy su dedicación, su rentabilidad y sus goles.
Fue un gran fichaje que en su paso por el club blaugrana confirmó todas las expectativas. El Barça necesitaba un ‘nueve’ top europeo y Lewandowski cumplió ese papel cuándo más se le necesitaba. Ha sabido despedirse con elegancia y merece el mejor aplauso de una afición que ha disfrutado con sus goles y su tono de primera línea mundial. ¡Gracias, Lewy!