Cleveland, a las Finales del Este con matrícula de honor

Cleveland, a las Finales del Este con matrícula de honor

A la hora de abordar un examen que has dejado para última hora, hay dos enfoques posibles. Está el que gasta todas sus energías renunciando a las horas de sueño y de ocio necesarias y acaba aprobando, y el que decide no presentarse y probar suerte el año que viene. Y estas han sido las formas en que Cavaliers y Pistons han abordado respectivamente su Game 7. Un partido que, con esta diferencia de actitud, solo podía deparar una victoria de Cleveland por XX.

No está claro si hubo más méritos en un lado o deméritos en el otro, pero seguramente solo una mezcla de ambos pueda explicar la enorme distancia entre ambos conjuntos durante todo el choque. Mientras que los Cavs se acercaron tanto como es posible a su idea platónica, el cuadro de Bickerstaff lució irreconocible, no solo evidenciando todas sus carencias sino olvidando sus virtudes. En el día más importante del curso, se olvidaron de todo lo que les había traído hasta aquí. Y así, una temporada de sobresaliente acaba con un sabor de boca muy amargo.

Cuestión de energía A Detroit le hemos visto tener muchos problemas en muchos partidos. Dependencia excesiva de Cade como generador, desacierto exterior, graves atascos a media pista… Pero lo que nunca se les había visto era no morder, no pelear, no competir. Han sido un equipo que incluso en sus peores tramos ofensivos han sabido agarrarse a los encuentros por su rendimiento en la otra mitad de la pista y por su forma de llevar los choques a su terreno. O mejor dicho, habían.

Porque de esos Pistons hoy no hubo ni rastro. Los de Michigan estuvieron sorprendentemente blandos en defensas, con una escasa agresividad en el point of attack y en las acciones de bloqueo directo que permitieron a Cleveland encontrar missmatches a placer. Tampoco pudieron igualar el nivel de intensidad de los Cavs en rebotes largos y balones divididos, que caían casi siempre del lado visitante, y de hecho ni siquiera fueron capaces de aplicar su nivel físico de forma adecuada. A diferencia de otros días, muchos de los contactos se producían tarde y mal, y daban lugar a faltas muy evidentes fruto de la falta de activación.

Simplemente no estaban. This sequence by Jarrett Allen 😅 — NBA (@NBA) May 18, 2026 Comes up with the steal while sitting. Runs down the floor. And scores!

Right place, right time! pic.twitter.com/MhfZC8u1da Una sensación en la que, por supuesto, influyó que del cuadro de Atkinson puede decirse todo lo contrario. Porque si han demostrado algo en estos playoffs es que pueden elevar su nivel físico ante equipos que acostumbran a dominar a través de él para dejar que sea su talento el que se imponga. Lo hicieron ante Toronto y, aunque había más dudas, lo han hecho también ante los líderes de la conferencia, allanando el terreno para que sus estrellas se hicieran con las riendas del duelo. Y vaya si lo hicieron.

En desarrollo (Fotografía de portada: Rick Osentoski-Imagn Images)