El Copresidente de Nicaragua, Daniel Ortega, recordó el origen humilde de General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino, y resaltó su legado de dignidad y defensa de la soberanía nacional durante el acto central de celebración del 131 aniversario de su nacimiento. “Hoy es un día de luz”, expresó Daniel, señalando que Sandino nació “en una humilde choza de Niquinohomo”, al igual que Rubén Darío, quien también nació en una casa humilde. “Quién se podía imaginar que en esas dos chocitas pobres estaban naciendo dos genios: un genio de la literatura, que revolucionó la lengua española, y Sandino un genio de la dignidad y de la fortaleza”, manifestó. De Interés: Daniel Ortega llama a “seguir dando la batalla” y defender a Nicaragua El Copresidente recordó que Sandino se negó a firmar acuerdos con las tropas norteamericanas porque, según dijo, “firmar es entregar a la patria y yo no entrego a la patria”. Asimismo, destacó que, cuando otros habían entregado las armas “por unos cuantos pesos que les daban los Yanquis”, Sandino continuó la lucha acompañado inicialmente por 29 trabajadores y campesinos que se incorporaron al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.
Daniel también resaltó las batallas libradas por Sandino durante ocho años contra las tropas estadounidenses. “Venían tropas Yanquis y venían aviones Yanquis a bombardear y no podían amedrentar y hacer rendir al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional”, afirmó. Leer Aquí: “Se están multiplicando los hospitales del pueblo”, asegura Copresidente de Nicaragua El mandatario señaló que las tropas norteamericanas sufrieron bajas y finalmente “no les quedó más que rendirse y retirarse de Nicaragua derrotados”. Durante su intervención, también recordó las luchas históricas del pueblo nicaragüense contra los invasores extranjeros, mencionando la batalla de San Jacinto y la valentía de Andrés Castro, quien lanzó una piedra contra el invasor al quedarse sin municiones. En la parte final de su mensaje, Daniel afirmó que los enemigos de Sandino creyeron que al asesinarlo y desaparecer su cuerpo “iba a quedar desaparecido para siempre”, pero aseguró que “por las venas del pueblo nicaragüense siguió corriendo la sangre de Sandino”.