El 6G es una tecnología clave para el desarrollo de múltiples industrias, y distintos países ya están probando los límites de velocidad que podría alcanzar en un contexto perfecto. En Japón, recientemente han alcanzado velocidades de datos que superan los 110 Gbps por segundo en la banda de 560 GHz. Te contamos todos los detalles que se saben hasta ahora. Cuando muchas operadoras todavía están desarrollando sus redes 5G con el objetivo de proporcionar una mejor conectividad a todos sus usuarios, el 6G está cada vez más cerca y, de hecho, es una tecnología clave para multitud de industrias.
Tanto es así que en Japón ya están haciendo pruebas para conocer cuáles son los límites de transferencia de datos que sería capaz de alcanzar en circunstancias ideales. Investigadores de la Universidad de Tokushima, en Japón, se encuentran desarrollando un sistema de comunicación inalámbrico que es capaz de alcanzar velocidades de datos de hasta 112 Gbps por segundo utilizando la banda de 560 GHz. De este modo, se derriban todas las limitaciones existentes hasta ahora en la banda de los 350 GHz y se reúnen todos los ingredientes necesarios para diseñar el que puede ser el 6G del futuro. Superando las limitaciones técnicas Una de las claves de este experimento lo encontramos en el trabajo que han tenido que realizar los investigadores para superar las limitaciones electrónicas que existen y que impedían, hasta ahora, alcanzar más velocidades.
Para alcanzar velocidades más altas de las que se estaban registrando hasta ahora, era necesario que los datos viajaran en ondas de terahercios de ultra alta frecuencia. Sin embargo, la electrónica convencional no podía soportar estas exigencias y a medida que las frecuencias superaban los 350 GHz, las señales perdían potencia. El equipo de la Universidad de Tokushima ha trabajado sobre la integración de fotónica y modulación de datos de alto orden para conseguir la que es la primera transmisión inalámbrica de 112 Gbps mediante una onda de 560 GHz. Si traducimos esta velocidad a un uso cotidiano, nos encontraríamos con que podríamos descargar una película en 4K en cuestión de segundos, por ejemplo.
Para conseguirlo, se ha trabajado en un sistema que cambia los circuitos electrónicos convencionales por luz, gracias a un dispositivo de dimensiones diminutas, bautizado como micropeine, que es capaz de generar líneas de luz láser espaciadas, estables y nítidas. La alineación óptica, la segunda limitación Otro aspecto que ha sido clave para conseguir este resultado ha sido superar el concepto de alineación óptica. Cuando se dirige un láser hacia un chip microscópico, es necesario tener una alineación precisa, puesto que la más mínima vibración puede provocar que la conexión se pierda. Para ello, los investigadores optaron por unir la fibra óptica al microresonador de nitruro de silicio y que, de este modo, se eliminara cualquier dispersión.
Con este recurso, se consiguieron tres hitos: - Logró una mayor miniaturización de todos los componentes. - Incrementó la potencia del bombeo óptico. - Se lograba obtener protección contra las variaciones de temperatura mediante los controles de temperatura integrados, que protegían el chip. La nota negativa de este proyecto es que un smartphone no puede utilizar las frecuencias de 560 GHz. Sin embargo, sí que se podría hacer uso de este avance para utilizarlos en los enlaces inalámbricos de alta capacidad que conectan las torres de telefonía con la red principal de Internet. Las compañías podrían, usando esta técnica, transmitir grandes cantidades de datos a través del aire, sin necesidad de tener que hacer trabajos en tierra.
Pese a que todavía queda un largo camino por recorrer hasta democratizar el acceso a esta tecnología, puesto que sería necesario diseñar antenas más avanzadas para aumentar la potencia de salida, la realidad es que Japón está mostrando al mundo qué posibilidades tiene el 6G en materia de conectividad.