Tomado de El 19 Digital/. La Copresidenta de la República, Compañera Rosario Murillo, posterior al acto central del 131.º aniversario del natalicio del General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino, destacó la fortaleza espiritual, histórica y revolucionaria del pueblo nicaragüense, afirmando que “todos somos Sandino, todos somos Daniel, todos somos el gran espíritu nicaragüense”. Durante su mensaje, también resaltó las victorias alcanzadas por Nicaragua, el protagonismo de la juventud y la continuidad de las luchas por el bienestar, la paz y el amor cristiano, socialista y solidario. “Son días de gloria, días de victorias, días de luz como decía nuestro Comandante, hoy es un día de luz, llegó Sandino, nos llegó Sandino, como nos llegó Darío, nos han llenado de esa luminosidad estelar que yo solo puedo explicarme como un don sobrenatural, de Dios nuestro Señor que ama Nicaragua y que ama al pueblo nicaragüense”, mencionó.
Agregó que “yo me pregunto, ¿no sentirán vergüenza los que andan ahí errantes buscando cómo hacer daño? Vergüenza de un país fuerte, libre, lleno de espíritu, vergüenza de querer hacerle daño a ese país nuestro donde ya lo dijimos, no pudieron, no podrán y para nosotros, un pueblo luchador, pueblo de Sandino, pueblo de Darío, pueblo de Zeledón, pueblo de Rigoberto, pueblo nicaragüense por gracia de Dios”. “Estar aquí compartiendo estos espacios con tanto joven animado, que quiere decir llenos de ánima, de ánimo, de espíritu que construye el porvenir de todos. Todos somos Sandino, todos somos Daniel, todos somos el gran espíritu nicaragüense, sabemos de luchas, sabemos de honor, sabemos que los desafíos son grandes pero qué más ejemplos que el de Sandino que supo enfrentarse ejército más poderoso del planeta en aquellos tiempos y vencer, y triunfar y sacarlos de esta patria que no puede ser violada nuevamente, es inviolable Nicaragua”, expresó. La Compañera Rosario, aseguró que “estamos llenos de la fuerza y la bendición y la mano de Dios, la mano de Dios que nos guía.
Hay quienes creen que no podemos mencionar a Dios, alguien dijo ahí que cómo podemos ser sacrílegos, uno de eso que andan buscando cómo hacer daño, lleno de saña, lleno de odio, probablemente de envidia porque no están aquí y porque no pudieron”. “Claro que hablar de Dios nos corresponde, ¿qué seríamos sin Dios? Y, ¿qué sería de nosotros si no tuviéramos esas fuerzas que Dios nos ha dado para vencer? Una fuerza como decíamos sobrenatural, son dones superiores los que ha recibido este pueblo para caminar, cuántas veces nos han querido hacer daño y destruir, ahí aparece el gran poder de Dios inspirando e iluminando y llenándonos de la fuerza que necesitamos para vencer y para seguir venciendo”, afirmó. Mencionó que hoy se entregó un hospital y el día de ayer una pista, “mañana serán otras victorias para el bienestar del pueblo, porque nosotros estamos enfrascados en trabajar contra la pobreza, otros están llenos de odio, nosotros estamos llenos de amor cristiano, socialista y solidario, y sabemos que con amor todo se puede, con odio nunca más, decíamos los errantes odian, dejaron de amar a Nicaragua, son traidores como dicen las canciones”. “Traidores que se empeñan en querer difamar, desacreditar, pero aquí están las verdades verdaderas, aquí esta juventud, aquí este pueblo, aquí están las madres, las mujeres de este pueblo y todo sabemos que vamos adelante, porque Dios bendice nuestros pasos y Dios nos guía y nos llena de fortaleza, esa fortaleza espiritual que como decíamos es sobrenatural, tenemos aquí la fortaleza que más allá de la naturaleza, porque el gran poder de Dios se manifiesta, la catalogamos como fortaleza sobrenatural”, manifestó.
En este sentido, compartió que “como Sandino, es un hecho histórico sobrenatural, como Darío, como decía el Comandante y todos surgidos del seno de los oprimidos, de esa raza invicta en nuestra Nicaragua. Vamos adelante, las luchas siguen, los desafíos se siguen enfrentando con valentía y el máximo desafío es que el amor prevalezca y que desde el amor sigamos construyendo el porvenir. Abrazos grandes