A veces es difícil saber qué decir. Llevas un rato rebanándote los sesos porque el diccionario castellano contiene más de 93.000 términos y ninguna parece ajustarse a lo que acabas de ver sobre una pista de baloncesto. Se te vienen a la cabeza miles de frases que por un lado sonarían a tópicos grandilocuentes pero que a la vez ni siquiera se acercan realmente a describir lo que ha pasado. Así que te quedas con las únicas dos palabras capaces de encapsular lo ocurrido: Victor Wembanyama.
El francés se ha estrenado en unas Finales de Conferencia con una actuación que trasciende la matrícula de honor. Nos ha acostumbrado ya a que todo lo que pase sobre el parqué esté condicionado por su presencia, pero verlo en este escenario, ante los vigentes campeones y favoritos al título, y delante del recién nombrado MVP es algo que resulta a ratos inconcebible. Es realmente para no creérselo, en el sentido literal de la frase y no en el figurado con el que habitualmente se emplea. Y es que Wemby ha terminado con 41 puntos, con 24 rebotes, con 3 tapones y con un sinfín de acciones decisivas en el clutch que han conducido a los Spurs a una victoria en Oklahoma City por 115-122.
Una que ha llegado tras dos prórrogas, tras un duelo increíble entre dos equipos absurdamente buenos y tras una oda al baloncesto para los ojos de los aficionados neutrales. Y, por su puesto, tras una exhibición, recital, alarde o el término que más os guste de un joven que viene decidido a marcar una era. En desarrollo (Fotografía de portada: Alonzo Adams-Imagn Images)