- Copresidentes, Comandante Daniel y Compañera Rosario rinden homenaje al General Sandino Rubén Darío y Augusto C. Sandino, dos grandes héroes de Nicaragua, tienen en común haber nacido bajo techos humildes, en “chocitas” y convertirse en el caso de Darío, en el genio de la literatura que revolucionó la lengua española; y Sandino, un genio de la dignidad, de la fortaleza, que supo decirle al yanqui invasor: Yo no firmo, porque firmar es entregar a la patria, y yo no entrego a la patria, expresó el Copresidente, Comandante Daniel Ortega, al celebrar el 131 aniversario del nacimiento del General Sandino, junto a la Copresidenta Compañera Rosario Murillo, el lunes 18 de mayo. “Y cuando ya los vendepatrias habían firmado, cuando ya estaban entregando las armas por unos cuantos pesos que le daban los yanquis, Sandino quedó solo y luego buscó, sí, a otros compañeros. Los primeros que se incorporaron al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional fueron 29, trabajadores, campesinos, del lado de las minas. Ahí estaba naciendo, reivindicado la dignidad de la patria”, dijo el líder sandinista.
Daniel depositó una ofrenda floral en el Mausoleo de los comandantes Carlos Fonseca, Tomás Borge y el coronel Santos López (del Coro de Ángeles del EDSN), al caer la noche, donde rindió honores al General Sandino, de quien dijo quisieron desaparecer su cuerpo, porque le tenían pánico. Recordó Daniel que los interventores yanquis fueron derrotados por Sandino en una larga lucha que inició en 1927, hasta que salió el último soldado el primero de enero de 1933 embarcados por el Puerto de Corinto. Muchos años antes, los yanquis filibusteros fueron derrotados en la hacienda San Jacinto en 1856, destacándose el sargento Andrés Castro, quien a falta de balas en su fusil derribó de una certera pedrada a un invasor, comandando por el coronel Byron Cole, lugarteniente de William Walker. Transmitió el respeto y el aprecio a la familia descendiente del General Sandino, sobrinos-nietos, Rosario que es sobrina nieta del General Sandino, al tiempo que llamó a seguir dando la batalla y a seguir trabajando por la paz, porque “desgraciadamente en el mundo no hay paz, debido a que quienes imponen las guerras son los imperialistas de la tierra”.
El Comandante Ortega, rodeado de muchachos de la Juventud Sandinista, agradeció a Dios, a Cristo por “habernos enviado a Sandino, un día como hoy. Y lo más grandioso es que Sandino no ha muerto: ¡Sandino vive, la lucha sigue! Son días de gloria y victorias La Compañera Rosario destacó que se viven días de gloria y victorias, días de luz, cuando nos llegó Sandino y nos llegó Darío, que nos han llenado de luminosidad estelar que “yo solo puedo explicarme como un don sobrenatural, de Dios nuestro Señor que ama Nicaragua y que ama al pueblo nicaragüense”, indicó. Posterior al acto en homenaje al 131 aniversario del nacimiento del General Sandino, el 18 de mayo de 1895, la Compañera Rosario se preguntó: ¿no sentirán vergüenza los que andan ahí errantes buscando cómo hacer daño?
Vergüenza de un país fuerte, libre, lleno de espíritu, vergüenza de querer hacerle daño a ese país nuestro, donde -ya lo dijimos- no pudieron, no podrán”. Añadió que “todos somos Sandino, todos somos Daniel, todos somos el gran espíritu nicaragüense, sabemos de luchas, sabemos de honor, sabemos que los desafíos son grandes, pero qué más ejemplos que el de Sandino que supo enfrentarse al ejército más poderosos del planeta en aquellos tiempos y vencer y triunfar y sacarlos de esta patria que no puede ser violada nuevamente, es inviolable Nicaragua”.