Londres. La ministra de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, declaró que el mundo se encamina hacia una crisis alimentaria por las interrupciones en los suministros de fertilizantes por el estrecho de Ormuz. Antes, el Programa Mundial de Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas advirtió que el número de afectados por hambruna aguda podría aumentar en 45 millones de personas si las actuales interrupciones en los suministros se prolongan hasta junio. “El mundo se acerca rápidamente a una crisis alimentaria global. No podemos permitir que decenas de millones de personas pasen hambre”, declaró Cooper en un comunicado del Ministerio.
La Cancillería explica que los suministros de fertilizantes son especialmente importantes debido a la llegada de la temporada primaveral en la agricultura y teniendo en cuenta que este sector ya fue golpeado a raíz de la invasión rusa de Ucrania y que ha afectado especialmente a países de África, dadas las dificultades para exportar grano. “Si los socios globales no aseguran los suministros de fertilizantes, serán necesarios envíos de ayuda humanitaria”, señala la nota. La funcionaria afirmó que esta crisis “está afectando tanto a países desarrollados como en vías de desarrollo, además de los sectores público y privado”. “Esto muestra por qué necesitamos nuevas formas de abordar las alianzas globales, para evitar las crisis en un primer momento”, agregó el texto de la canciller. Cooper afirmó que “no se puede permitir que millones de personas pasen hambre solo porque un país está secuestrando esta vía marítima”, al arremeter contra Irán y “su continuado cierre del estrecho de Ormuz”. “Este cierre, que llega a medida que nos quedamos sin tiempo, muestra por qué es necesario presionar para lograr la reapertura”, apuntó. El pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel comenzaron ataques coordinados contra Irán, alegando las amenazas que supuestamente implica el programa nuclear iraní.
El país persa respondió con andanadas de misiles y drones que, sin limitarse a objetivos israelíes y estadounidenses, se fueron extendiendo a todo Medio Oriente. La escalada del conflicto provocó la paralización de facto del tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo, gas natural licuado y fertilizantes.