La llegada del mandatario ruso estuvo marcada por un protocolo de alto nivel, con guardia de honor, alfombra roja y una recepción encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores chino; Wang Yi. La visita se desarrolla por invitación del presidente chino, Xi Jinping, y coincide con el 25.º aniversario de la firma del Tratado de Buena Vecindad; Amistad y Cooperación entre ambas naciones. El encuentro busca consolidar la alianza política y económica entre Moscú y Pekín en medio de un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y nuevos bloques de poder. De acuerdo con declaraciones del asesor presidencial ruso, Yuri Ushakov, uno de los temas prioritarios será la cooperación energética.
Entre los proyectos que analizarán ambos gobiernos destaca el gasoducto Fuerza de Siberia 2; una infraestructura que conectará Siberia Occidental con territorio chino a través de Mongolia y que reforzaría el suministro de gas ruso hacia Asia. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que Moscú mantiene “grandes expectativas” sobre la visita oficial. Además, adelantó que las delegaciones prevén la firma de cerca de 40 documentos bilaterales relacionados con comercio, energía; cooperación estratégica y relaciones internacionales. Durante las reuniones también está prevista la firma de una declaración conjunta enfocada en fortalecer la asociación integral entre ambas potencias y promover un modelo de mundo multipolar, con nuevas formas de cooperación internacional impulsadas por Rusia y China.