La velocidad de la conexión que tienes en casa, la estabilidad de la cobertura móvil de tu teléfono y la seguridad de las redes de comunicación van a dar un giro total. Esto, para el usuario medio, podría afectar a la factura que pagamos cada mes e incluso a la calidad del internet que disfrutamos. La Comisión Europea ha puesto en marcha una reforma legal a través de la conocida Digital Networks Act (DNA) o Ley de Redes Digitales, con la que dejará atrás el actual esquema regulatorio para dar paso a un mercado único e hiperconectado. El Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública acaba de abrir de forma oficial la consulta pública en España para que ciudadanos y empresas hagan aportaciones a esta ley hasta el próximo 12 de junio.
Los informes que se han presentado en los últimos meses demuestran que Europa necesita unificar sus redes para lograr la autonomía y una competitividad económica que necesita. ¿Qué se plantea? El aspecto en el que veremos un impacto inmediato, para el usuario doméstico, de esta nueva ley será la aceleración definitiva del apagado del cobre y la gestión de un entorno de «plena fibra». Europa quiere retirar las viejas redes ADSL por completo, de forma sostenible y coordinada, por lo que la Ley de Redes Digitales obligará a los Estados miembros a crear planes obligatorios para desmantelar estas infraestructuras obsoletas que aún sigan operativas. Para que este despliegue de fibra óptica y redes de nueva generación sea viable, la Unión Europea quiere acabar con la actual fragmentación de 27 sistemas nacionales diferentes que ralentiza las inversiones y eleva los costes de las compañías telefónicas.
La gran solución que propone la normativa es la creación de una autorización de «pasaporte único». Con este mecanismo, cualquier operador de telecomunicaciones, proveedor digital o red móvil virtual podrá prestar servicios a todos los países europeos notificándolo en un solo Estado miembro, algo que hará que haya muchas más ofertas en el mercado. Cambios en el 5G y satélites El despliegue de las redes móviles que veremos en los próximos años (el 5G actual y el desarrollo del 6G) también se verá muy beneficiado por este cambio de rumbo. La propuesta europea plantea flexibilizar la gestión del espectro radioeléctrico, ampliando la duración de las licencias y facilitando procesos de renovación automáticos y mucho más sencillos.
Al dar mayor estabilidad jurídica a las telecos, se incentivan las inversiones millonarias necesarias para eliminar las zonas sin cobertura, promoviendo además el uso compartido del espectro para lograr una eficiencia de red óptima. En un contexto en el que cada vez son más los servicios como Starlink y otras plataformas de cobertura móvil directa al satélite, la Ley de Redes Digitales quiere cambiar un aspecto crucial: - Autorización centralizada: Se plantea una gestión del espectro de satélites a escala de toda la UE, eliminando las fronteras burocráticas tan divididas como las que existen hoy en día. Esto facilitará la conectividad de respaldo en zonas remotas de difícil acceso. - Plan frente a apagones: La ley introduce un plan europeo de preparación ante catástrofes naturales y escenarios de guerra, teniendo en cuenta los actuales conflictos o el apagón del 28 de abril de 2025 en España. - Protección de señales: Se fijan estrictos criterios de ciberseguridad para blindar las comunicaciones satelitales de toda Europa frente a interferencias de radio e intentos de sabotaje por parte de potencias extranjeras.