La reunión de Estados Unidos y China abrió la puerta a una relación más próspera, incluyendo a México

La reunión de Estados Unidos y China abrió la puerta a una relación más próspera, incluyendo a México

Ciudad de México. China, Estados Unidos y México, en el mismo Océano Pacífico, podrán construir juntos un futuro más amistoso, estable y próspero, afirmó Chen Daojiang, embajador de la República Popular China en México. Tras la reunión la semana pasada en Beijing del presidente de China, Xi Jinping, con su homólogo estadunidense Donald Trump, el embajador sostuvo que se alcanzaron una serie de consensos importantes, en donde los equipos económicos y comerciales de ambos países obtuvieron resultados generalmente equilibrados y positivos. Ambas partes acordaron, dijo Chen Daojiang, apoyarse mutuamente para garantizar el éxito de la reunión de líderes económicos en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), cuyo objetivo es promover el libre comercio, la cooperación económica y la inversión entre 21 economías de la región Asia-Pacífico, que se celebrará el 18 y 19 de noviembre de este año.

Por lo que mencionó que China y Estados Unidos avanzarán en la dirección de construir una relación de estabilidad estratégica y los grandes países se relacionen adecuadamente en la nueva era: de mayores contribuciones a la paz y al desarrollo mundial. “Bajo este contexto, creo que China, Estados Unidos y México, en el mismo Océano Pacífico, sin duda podrán construir juntos un futuro más amistoso, estable y próspero”, aseguró el diplomático. Durante su participación en la celebración del 20 Aniversario del Centro de Estudios China-México (Cechimex) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Chen Daojiang agradeció la organización de seminarios sobre las investigaciones globales del socialismo, con las características propias de China en la nueva era, pues abrió una nueva ventana para que diversos sectores de México y América Latina comprendieran a China a fondo en esta época. Enrique Dussel Peters, coordinador del Centro de Estudios China-México (Cechimex), por su parte, destacó que la demanda de información económica y de comercio sobre China se ha incrementado de una manera ‘inimaginable’ en las últimas décadas. “La confrontación sistémica entre Estados Unidos y China también tiene impactos en el medio académico, concretamente en México”, reconoció Dussel Peters. Ojo a la tecnología “El liderazgo de los mercados globales hoy depende de la capacidad de innovar, de producir conocimiento, de controlar tecnologías estratégicas, de formar talento y de transformar ciencia en capacidad industrial para producir soluciones”, garantizó Amapola Grijalva Vega, presidenta de la junta de gobierno de la Cámara de Comercio y Tecnología México-China.

China pasó de ser una economía con enormes limitaciones a convertirse en uno de los motores más importantes del crecimiento global. Y es que hoy aporta 1.8 millones de patentes por año, lo cual representa la mitad de las solicitudes de patentes del planeta, reveló Grijalva Vega. Y la academia de Ciencias de China se ha convertido en la entidad que concentra la mayor capitalización de activos intangibles del mundo. Por lo que se preguntó: ¿Qué sigue para México?

Podría avanzar en su soberanía tecnológica. A través de la creación de consorcios México-China entre universidades, empresas y gobiernos; inspiraciones en experiencias de centros binacionales de investigación aplicada; formación de talento especializado bilingüe; financiamiento a tasas preferenciales y de largo plazo e impulso a las empresas mexicanas con capacidad de absorber estas tecnologías; transformación de clústeres industriales, entre las ideas principales.