SpaceX busca valoración récord mientras Wall Street duda de sus fundamentos

SpaceX busca valoración récord mientras Wall Street duda de sus fundamentos

Elon Musk quiere llevar a SpaceX a los mercados públicos con una valoración de 1,75 billones de dólares, una cifra que ha generado escepticismo entre analistas e inversionistas. La empresa registró ingresos por 18.500 millones de dólares el año pasado, lo que implica que Musk está pidiendo al mercado valorarla en casi 100 veces sus ventas anuales. Incluso compañías consolidadas como Apple cotizan alrededor de 11 veces sus ingresos, mientras que Nvidia, uno de los mayores beneficiarios del auge de la inteligencia artificial, se sitúa en torno a 25 veces. La oferta pública inicial prevista para mediados de junio podría convertirse en una de las mayores de la historia.

Los defensores de SpaceX sostienen que la empresa no debe analizarse como un negocio de lanzamientos, sino como la infraestructura que habilita el acceso al espacio. “SpaceX controla los rieles y el acceso a la órbita”, afirmó Chad Anderson, director ejecutivo de Space Capital, firma que ya posee participación en la compañía. El ejecutivo argumenta que la industria espacial está entrando en una fase de expansión que durará décadas, impulsada por la renovación de satélites, la proliferación de servicios orbitales y la posibilidad —todavía teórica— de construir centros de datos en el espacio. Más leídas Entusiasmo, advertencias y dudas sobre la física financiera El negocio de internet satelital Starlink ya genera la mayor parte de los ingresos y beneficios de SpaceX. Para algunos analistas, si la empresa logra convertirse en un proveedor global de conectividad de bajo costo, podría abrir una fuente de ingresos masiva. “Eso puede ser enorme”, señaló Jay Ritter, experto en ofertas públicas de la Universidad de Florida.

Musk, por su parte, insiste en que su objetivo va más allá de los resultados trimestrales. En marzo escribió que SpaceX debe mantenerse enfocada en “hacer la vida multiplanetaria” y que, si lo logra, valdrá “muchos órdenes de magnitud más que la economía de la Tierra”. Pero el entusiasmo no es unánime. La absorción de xAI, la empresa de inteligencia artificial de Musk, levantó dudas en Wall Street sobre la mezcla de negocios y la opacidad en la estructura corporativa.

Eric Jhonsa, de Dutch Asset Corporation, advirtió sobre “startups de IA con pocos ingresos y valoraciones astronómicas”. Scott Galloway, profesor de la Universidad de Nueva York, ironizó: “¿Empresa increíble o ridículamente sobrevalorada? La respuesta es sí”. Geoff Robinson, analista financiero, fue más directo: “Si leo una opinión más que ignore las leyes de la física financiera, voy a necesitar un cohete de verdad para escapar”.

Los críticos también señalan riesgos operativos: los márgenes en el negocio de lanzamientos siguen siendo reducidos, los precios de Starlink podrían limitar su adopción masiva y no está claro si los centros de datos en órbita son viables técnica o económicamente. Kim Forrest, directora de inversiones en Bokeh Capital Partners, sostiene que en este caso las métricas tradicionales podrían no aplicar. “Lo que la gente está comprando es la esperanza del espacio comercial”, dijo. “Y es más que un sueño. Es una realidad”. Ritter, sin embargo, advierte que la valoración exige un nivel de ejecución excepcional. “Tienen que salir bien muchas cosas para justificar esa cifra”, señaló. “A veces ocurre, pero la mayoría de las veces algo no sale según lo planeado.

Y ahí es donde empiezo a preocuparme por SpaceX”. Con información de AFP