La actividad empresarial de la eurozona volvió a deteriorarse en mayo y alcanzó su nivel más bajo desde octubre de 2023, según la última lectura del índice de gestores de compras (PMI, por sus siglas en inglés), el primer indicador mensual del pulso económico europeo. La encuesta muestra que la región está acusando con mayor intensidad los efectos de la guerra en Irán, que ha elevado los costos energéticos y debilitado la demanda. El retroceso fue especialmente pronunciado en Francia, cuya actividad empresarial registró su mayor contracción desde los confinamientos por la Covid‑19 de noviembre de 2020. El deterioro francés arrastró al conjunto de la eurozona y profundizó la desaceleración iniciada a comienzos de año.
Los datos más recientes de la Comisión Europea confirman que España mantiene un crecimiento superior al de las tres mayores economías del bloque. Bruselas proyecta para este año un avance del 2,4%, una décima más que en su estimación previa, frente al 0,6% de Alemania, el 0,8% de Francia y el 0,5% de Italia. Para 2027, sin embargo, recorta en una décima la previsión española, hasta 1,9%. Más leídas S&P Global advierte de un deterioro acelerado “El PMI preliminar de mayo muestra que la economía de la eurozona está pagando un peaje cada vez más elevado por la guerra en Oriente Medio”, señaló Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence.
Según el analista, la producción se ha contraído durante dos meses consecutivos, y el ritmo de caída se aceleró en mayo hasta su nivel más pronunciado en más de dos años y medio. El PMI compuesto cayó a 47,5, desde 48,8 en abril, su mínimo en 31 meses y el segundo mes por debajo del umbral de 50, que separa expansión y contracción. Servicios sufre el mayor golpe El sector servicios, que concentra la mayor parte de la actividad económica de la eurozona, registró la caída más severa. El PMI flash del sector descendió a 46,4, desde 47,6, su peor lectura desde febrero de 2021 y muy por debajo de la previsión de consenso (47,7).
Williamson explicó que los servicios están siendo castigados por el repunte del coste de la vida, impulsado por precios energéticos más altos derivados del conflicto en Irán, lo que reduce la capacidad de gasto de los hogares. La industria manufacturera mostró un comportamiento más resistente, con un PMI de 51,4, aún en zona de expansión. Sin embargo, el impulso se debilita: los nuevos pedidos volvieron a caer por primera vez en meses, lo que apunta a un deterioro de la demanda y a un posible enfriamiento del sector en los próximos meses. Con información de Euronews