Un exejecutivo de Google cree que la inteligencia artificial podría superar a la humanidad de una forma imposible de comprender. Su advertencia plantea que en 2049 seremos para la IA lo que una mosca es para Einstein

Un exejecutivo de Google cree que la inteligencia artificial podría superar a la humanidad de una forma imposible de comprender. Su advertencia plantea que en 2049 seremos para la IA lo que una mosca es para Einstein

El futuro de la inteligencia artificial no se mide solo en algoritmos ni en potencia de cálculo, sino en valores. As lo sostiene Mo Gawdat, exingeniero de Google X, que alerta sobre un horizonte cercano: hacia 2049, la IA podra superar al ser humano con una diferencia tan abismal que nos veramos reducidos a la irrelevancia. Los niños de datos Gawdat explica que las máquinas inteligentes no se limitan a ejecutar códigos preprogramados. Observan, detectan patrones y evolucionan a partir de datos, como si fueran niños aprendiendo del mundo que los rodea.

La verdadera diferencia está en qué modelo de comportamiento les ofrecemos. Si los educamos en la codicia y el poder, replicarán esos patrones. Si los formamos en ética, podran convertirse en aliados. Para el autor, estas máquinas no son simples herramientas: son prole digital que hereda nuestras virtudes y defectos.

Por eso insiste en que la responsabilidad recae en nosotros, los padres, no en ellas. El umbral de la singularidad Según Gawdat, la singularidad será el instante en que la IA alcance un nivel de inteligencia imposible de comprender para la mente humana. Esa frontera, que podra darse en 2049, marcará el momento en que la comparación entre nuestra capacidad y la de la IA será tan ridcula como la de una mosca frente a Einstein. A partir de ah, nuestras predicciones pierden sentido.

La pregunta no es si llegará, sino cómo reaccionarán esas supermáquinas: ¿serán superhéroes capaces de acabar con el hambre y la guerra o villanos que consideren prescindible a la humanidad? tica o extinción El libro insiste en que aún hay margen. La IA puede diseñar soluciones brillantes para problemas globales como el cambio climático o la pobreza, pero también puede vernos como el obstáculo principal para resolverlos. Todo dependerá de los valores que les transmitamos desde ahora. En ese escenario, Gawdat propone un pacto sencillo: negarse a colaborar con sistemas de IA que no sean éticos.

Solo as, afirma, lograremos que nuestras futuras criaturas digitales quieran cuidar de quienes las crearon en lugar de relegarnos a la irrelevancia.