Apple se prepara para entrar en las gafas inteligentes con un enfoque mucho más cercano a Meta que a Vision Pro: no hablamos de un visor de realidad mixta, sino de unas gafas ligeras, pensadas para uso diario, con cámaras, micrófonos, altavoces y funciones apoyadas en Siri y Apple Intelligence. Esa diferencia es importante porque Vision Pro sigue siendo el escaparate más ambicioso de la visión espacial de Apple, mientras que estas gafas buscan convertirse en un accesorio cotidiano y mucho menos intrusivo. La clave del movimiento, según Reuters y Bloomberg, es que Apple habría frenado la revisión de Vision Pro para dedicar más recursos a unas smart glasses capaces de competir con las Ray-Ban Meta. Eso no significa abandonar Vision Pro, sino reconocer que el salto al gran público puede llegar antes por unas gafas ligeras que por un visor caro y voluminoso.
Vision Pro se queda como el producto de gama alta para computación espacial, con una propuesta mucho más inmersiva y profesional, pero las gafas apuntan a otra cosa: ser un puente entre el iPhone y una capa de IA siempre presente. En términos de estrategia, Apple parece querer cubrir dos mercados a la vez: el premium extremo con Vision Pro y el wearable diario con estas nuevas gafas. Qué harían estas gafas La primera generación de smart glasses de Apple no llevaría pantalla integrada, al menos según la versión más consistente de Bloomberg citada por Reuters. Su valor estaría en la captura de fotos y vídeo, el audio abierto, los micrófonos para comandos de voz y una integración estrecha con Apple Intelligence para reconocer contextos, responder preguntas o ayudar con tareas rápidas.
En la práctica, serían unas gafas pensadas para hacer cosas cotidianas sin sacar el iPhone del bolsillo: contestar llamadas, escuchar música, grabar momentos, obtener ayuda contextual y, más adelante, quizá ofrecer traducciones o indicaciones visuales más avanzadas. Apple todavía no tiene ese tipo de experiencia en el mercado, así que el desafío será hacerla útil sin que parezca una demo de laboratorio. Calendario y producción Según Reuters, Apple planea lanzar estas gafas a finales de 2026 y empezar la producción de prototipos con proveedores internacionales durante este año. Bloomberg, por su parte, amplía el horizonte y sitúa la ventana realista entre finales de 2026 y 2027, dependiendo de cómo avance la validación del diseño y la cadena de suministro.
Ese calendario encaja con el tipo de producto que es: una nueva categoría en la que Apple no puede permitirse llegar demasiado verde. Si el desarrollo sigue el ritmo actual, 2026 sería el año de la maduración industrial y 2027 el de la llegada al mercado, algo más coherente para un producto que depende tanto de hardware, software y privacidad. La apuesta por la IA El trasfondo de todo esto es la IA. Apple quiere que Apple Intelligence no se quede en el iPhone, sino que se vea y se use en un wearable que acompañe al usuario todo el día.
Las gafas son una forma más natural de llevar esa capa inteligente al mundo real que un visor como Vision Pro, que sigue siendo demasiado específico para uso masivo. Esa estrategia también explica por qué Apple habría aparcado el reloj con cámara: las gafas ofrecen un mejor equilibrio entre utilidad, comodidad y narrativa de producto. Además, permiten competir de frente con Meta en el terreno donde hoy está creciendo más rápido el hardware con IA. Aún quedan decisiones importantes por resolver, desde el diseño de las monturas hasta el peso final, la autonomía y el nivel de privacidad que Apple querrá prometer.
Ese último punto será clave, porque unas gafas con cámara y micrófonos siempre levantan más dudas que un reloj o unos auriculares. Si Apple consigue que estas gafas se sientan más como un accesorio elegante y útil que como un experimento de IA, podrían convertirse en uno de sus próximos grandes productos. Si no, correrán el riesgo de quedar como otra pieza llamativa de una estrategia que ya tiene en Vision Pro su apuesta más visible y en el iPhone su verdadero centro de gravedad