El sentimiento del consumidor en Estados Unidos cayó en mayo a su nivel más bajo desde que existe registro, reflejando el impacto combinado de años de alta inflación, el encarecimiento del combustible y la incertidumbre generada por la guerra en Medio Oriente. El índice de sentimiento de la Universidad de Michigan descendió por tercer mes consecutivo hasta 44,2 puntos, por debajo del mínimo histórico previo de 49,8 registrado en abril. La serie se remonta a 1952, de modo que el pesimismo actual supera el observado durante las crisis del petróleo de los años setenta, la Gran Recesión, los atentados del 11 de septiembre, la pandemia de covid-19 y el repunte inflacionario posterior. El costo de la vida, principal preocupación Según Joanne Hsu, directora del programa de encuestas de la universidad, el costo de la vida sigue siendo la principal preocupación: El 57 % de los consumidores mencionó espontáneamente que los precios elevados están erosionando sus finanzas personales, frente al 50 % del mes anterior, señaló Hsu.
Las finanzas personales percibidas retrocedieron un 13 % en mayo, con caídas especialmente marcadas entre hogares de bajos ingresos y personas sin estudios universitarios, más expuestos al aumento del precio de la gasolina y de bienes básicos. Más leídas Impacto del conflicto en Oriente Medio El deterioro del ánimo coincide con la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y el bloqueo casi total durante tres meses del estrecho de Ormuz, un corredor clave para el transporte de petróleo. La reducción de la oferta y la volatilidad de los precios han llevado los combustibles cerca de máximos históricos, alimentando el temor a nuevas presiones inflacionarias. “Tras tres meses de conflicto, los consumidores parecen preocupados ante la improbabilidad de que las interrupciones en el suministro se resuelvan con rapidez”, apuntó Hsu. Las expectativas de inflación también repuntaron: para el próximo año subieron del 4,7 % al 4,8 %, mientras que la previsión a cinco años avanzó del 3,5 % al 3,9 %, niveles similares a los del último tramo del año pasado, cuando los aranceles contribuyeron a intensificar las presiones sobre los precios.
El contraste entre una economía que aún muestra crecimiento y empleo robusto y un consumidor históricamente pesimista refuerza la percepción de una recuperación desigual, en la que el impacto del encarecimiento de la vida se concentra en los segmentos más vulnerables. Con información de CNN