Las montañas que rodean Lhasa están cambiando de aspecto gracias a un proyecto de reforestación llevado a cabo en condiciones de altitud extremas. Desde 2018, miles de trabajadores han subido a laderas situadas a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar para plantar y cuidar millones de árboles. Hace algunos años, gran parte de estas zonas presentaban paisajes rocosos y secos. En la actualidad, la cobertura forestal no deja de crecer y el entorno presenta cada vez más zonas verdes.
Las labores se llevan a cabo en condiciones difíciles debido al aire poco denso y al terreno montañoso, donde hay que excavar cada hoyo de plantación directamente sobre la roca. Los resultados del proyecto ya son visibles. La cobertura forestal ha pasado del 12,14 % en 2017 al 12,54 % en 2025, superando la meta inicial establecida en un 12,31 %. En una región de clima árido y ecosistema frágil, incluso pequeños incrementos suponen un avance significativo.
El objetivo de las autoridades es convertir Lhasa en una ciudad rodeada de bosques, lo que demostraría que la recuperación ecológica también puede avanzar en entornos de gran altitud mediante un trabajo sostenido y una planificación a largo plazo.