OKC no muestra ni una grieta en San Antonio

OKC no muestra ni una grieta en San Antonio

Los Thunder son campeones por algo. Alzarse con el título de la NBA requiere un nivel de talento, de físico, de entendimiento del juego y de sacrificio que pocos pueden alcanzar pero que OKC ha desplegado en su máximo exponente en su visita a San Antonio para el Game 3. Un Game 3 en el que se han impuesto por 108-123 en una actuación arrolladora, de esas en las que es mucho más importante el cómo que el qué. Y eso que el qué es importantísimo en sí mismo.

Colocar el 2-1, recuperar el factor cancha, asentar un golpe anímico a un rival que estaba en las nubes tras su victoria en el primer partido… No son elementos menores, pero lo parecen en relación a la forma de lograr todo eso. Porque los Thunder han lucido como un equipo incontenible. Uno al que es imposible hacer daño y que va sin embargo sobrado de recursos para infringirlo. Uno que lo tiene todo para acabar con la maldición del campeón y repetir título.

Todo ello a pesar de que los Spurs estuvieron ahí hasta el final y trataron de aferrarse al choque aun con todo en contra, lo cual no hace sino hablar bien del equipo que más directamente ha podido mirar a los ojos a OKC en los últimos meses. Pero por ahora, el duelo entre el objeto inamovible y la fuerza imparable se lo está llevando esta segunda. Y si la solución no llega pronto, tal vez no llegue nunca. Susto inicial Esa solución debe pasar por replicar lo que los Spurs lograron en los primeros tres minutos de partido, en los que hicieron vibrar al Frostbank Center con un inicio magistral.

Su defensa asfixió a los visitantes, sus jugadores volaban por la pista, los triples entraban y el marcador llegó a registrar un resultado de 15-0 que invitaba a los presentes a soñar con otra noche mágica. Por desgracia para ellos, ese tramo fue tan similar al resto del partido como un triple de Curry a uno de Steven Adams. 15-0 SPURS RUN TO START GAME 3 💨 — NBA (@NBA) May 23, 2026 OKC/SAS is LIVE on NBC & Peacock! pic.twitter.com/VJ642AMEcN Y es que la fiesta cambió de bando en cuestión de un par de posesiones, pues lo que parecía un vendaval no fue para los Thunder sino una brisa mañanera de las que te ayudan a despertar. Y una vez despiertos, fueron una absoluta trituradora. En desarrollo (Fotografía de portada: Scott Wachter-Imagn Images)