Rashford les convenció cuando ya habían decidido cortarle

Rashford les convenció cuando ya habían decidido cortarle

Marcus Rashford no lo sabía, pero se jugaba su continuidad en el Barça en las semifinales de Champions ante el Atlético. Con la baja de Lamine Yamal, la dirección deportiva ponía el foco en el inglés para decidir si intentaban que siguiese en el equipo o, tras un año de cesión, volvía a la disciplina del Manchester United. Y en esos dos encuentros estuvo muy lejos de ser decisivo y se decidió no pagar 30 millones para retenerlo. En el 0-2 de la ida fue titular pero, como todo el equipo, naufragó en el peor día.

En el intento de la remontada de la vuelta, entró como suplente y apenas aportó nada. Desde el club contaban que no había superado la prueba. Había la sensación de que sus números eran buenos para un extremo que aportaba cosas distintas, pero no lo bastante determinantes para hacer una apuesta decidida por un jugador que aquí seguiría siendo suplente. Pero entonces pasó el duende del fútbol y Rashford sacó su calidad cuando más la necesitaba Flick.

En Getafe marcó el gol de la tranquilidad, en Pamplona, con 0-0 a falta de diez minutos, se inventó un centro perfecto para el gol de Lewandowski y, jugándose la Liga en casa ante el Madrid, metió el golazo de falta que ya está en las páginas de oro del Barça. Flick, que siempre ha dicho que Rashford podía hacerlo mejor, ha decidido apostar por él. Le quiere en el equipo. Y Rashford, que anda loco por seguir en un club donde finalmente ha sido feliz, está dispuesto a rebajarse su alto sueldo para seguir.

Consideran que se ha ganado la continuidad. 14 goles y 12 asistencias están por encima de las expectativas de cuando llegó como plan C, tras Luis Díaz y Nico Williams. A la que enchufe los uno contra uno y defienda un poco más, será oro.