“Las expresiones de solidaridad con Cuba del Grupo de Hermandad México-Cuba del Congreso de Diputados han sido una de las manifestaciones más genuinas que Cuba ha recibido. Los comentarios para desvirtuar la existencia de este Grupo están fuera de lugar”, dijo en X. El comentario ocurre luego de un mensaje publicado en la misma red social por el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, en el cual cuestiona al Grupo, que rechazó en un pronunciamiento la acusación de Washington contra el líder de la Revolución en la isla, Raúl Castro. A través del documento emitido en días recientes, los legisladores del gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) señalaron que la imputación representa el reforzamiento de actos de coacción política en contra de la soberanía de una nación. “No aceptaremos la criminalización ni las amenazas de pena de muerte contra íconos revolucionarios que han consagrado su vida por defender la autodeterminación de los pueblos y la dignidad de su nación”, afirmaron los parlamentarios.
Aseveraron que el país caribeño experimenta una de las campañas de hostigamiento más crudas de su historia, pero es una nación resiliente, valiente y libre que resiste, frente al desprecio, el terror y los intentos de intervención que por décadas han frenado su desarrollo. El Gobierno de Cuba repudió el miércoles la acusación del Departamento de Justicia estadounidense contra Raúl Castro. A través de una declaración, expuso que la administración norteamericana “carece de legitimidad y jurisdicción para llevar a cabo esta acción» y calificó la imputación de “acto despreciable e infame de provocación política”, basado en la manipulación de un incidente de febrero de 1996. En esa fecha fueron derribadas dos aeronaves de la organización terrorista Hermanos al Rescate, radicada en Miami, que violaba repetidamente el espacio aéreo cubano.
Cuba acusó a Washington de distorsionar hechos históricos y omitir las denuncias formales presentadas por la isla ante diferentes organismos sobre más de 25 violaciones del espacio aéreo entre 1994 y 1996, ignorando advertencias oficiales sobre las consecuencias de estas transgresiones. Sostuvo que su respuesta constituyó un acto de legítima defensa, amparado por la Carta de las Naciones Unidas, el Convenio de Chicago de 1944 y los principios de soberanía aérea y proporcionalidad. mem/las