La epidemia de ébola continúa generando preocupación en República Democrática del Congo; donde las autoridades sanitarias confirmaron un aumento en el número de víctimas y casos sospechosos relacionados con el brote detectado en el este del país. De acuerdo con el más reciente informe oficial, el Gobierno congoleño reportó 204 “muertes probables” vinculadas al virus, además de 867 casos sospechosos registrados hasta la fecha. - De su interés: Ébola vuelve a expandirse: Uganda reporta más contagios Las autoridades señalaron que la situación mantiene en alerta a varias regiones debido al rápido avance de la enfermedad. El brote comenzó en la provincia de Ituri, una zona fronteriza con Uganda y Sudán del Sur; aunque posteriormente se expandió hacia Kivu del Norte y Kivu del Sur, territorios afectados por conflictos armados y difíciles condiciones humanitarias. Aumentan las “muertes probables” por ébola en República Democrática del Congo El Ministerio de Salud informó también sobre 91 casos confirmados mediante análisis de laboratorio, así como diez fallecimientos oficialmente verificados.
Mientras tanto, equipos médicos realizan seguimiento a más de 1,700 personas que estuvieron en contacto con pacientes infectados, con el objetivo de contener la propagación del virus. La Organización Mundial de la Salud advirtió que el brote corresponde a la cepa Bundibugyo del ébola, la cual posee una tasa de mortalidad que puede alcanzar hasta el 50 %. Por otra parte, organismos regionales alertaron que al menos diez países africanos enfrentan alto riesgo de contagio debido a su cercanía con las zonas afectadas. La OMS eleva a 177 las muertes sospechosas por el brote de ébola en la RD del Congo.
Según las autoridades congoleñas, otros 160 contagiados han superado la enfermedad y se han recuperado.https://t.co/QiE1xft89Y — EFE Noticias (@EFEnoticias) May 22, 2026 Las autoridades sanitarias internacionales mantienen operativos de vigilancia epidemiológica para evitar una expansión mayor de la enfermedad. El avance del ébola vuelve a encender las alarmas en África central, donde los sistemas de salud enfrentan enormes desafíos para controlar la emergencia sanitaria y proteger a millones de personas vulnerables.