“Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la “guerra justa”, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto”, ha declarado el Papa, en su primera encíclica, ‘Magnifica Humanitas’, publicada este lunes. Al pedir abandonar el concepto utilizado por la Administración de Donald Trump, para justificar sus acciones militares, el Papa ha enfatizado que “el recurso a la fuerza, a la violencia y a las armas testimonia una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles”. El pontífice ha criticado que la humanidad está cayendo en la cultura violenta del poder, donde la paz ya no se presenta como una tarea por asumir, sino como un intervalo precario entre conflictos. La doctrina que la Iglesia viene utilizando al menos desde el siglo cinco para evaluar los conflictos globales sostiene que las guerras solo deben librarse en legítima defensa, es decir, cuando exista previamente una agresión.
Sin embargo, la Administración del presidente estadounidense recurrió a ese concepto teológico para justificar la guerra contra Irán. Previamente, el Papa calificó de “injusta” la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, declarando que el conflicto “no traerá nada salvo más inestabilidad y sufrimiento”. En una de sus posturas más contundentes desde el inicio del conflicto, el Papa también denunció la “ilusión del poder absoluto” como motor de la escalada bélica impulsada por Washington y Tel Aviv. “El egoísmo y la adoración al dinero ya basta. ¡Basta de exhibiciones de poder! ¡Basta de guerra!”, sentenció. El 28 de febrero, Estados Unidos y el régimen israelí iniciaron una guerra no provocada contra Irán con el asesinato del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y de varios altos comandantes militares.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes llevaron a cabo 100 oleadas de contraataques durante 40 días, dirigidos contra activos militares estadounidenses e israelíes, lo que ocasionó daños significativos. El 8 de abril, a cuarenta días del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel, entró en vigor una tregua temporal mediada por Pakistán entre Irán y Estados Unidos. Se llevaron a cabo negociaciones en la capital paquistaní, Islamabad, que no llegaron a concretarse en un acuerdo debido a las demandas maximalistas de Washington y a su insistencia en posturas irrazonables. Una delegación iraní ha llegado esta misma jornada a Doha, capital de Catar, en el marco de los esfuerzos por lograr un acuerdo justo y poner fin a la guerra en curso del régimen de Tel Aviv y Washington contra la República Islámica. arz/tmv