Los fracasos son responsabilidad de los de más arriba. A veces, hasta los éxitos. Pero el descenso del Girona tiene en Pere Guardiola, presidente del Consejo de Administración, a su máximo responsable. Así lo determina un amplio sector de la afición que no ha culpado a los jugadores ni al entrenador y que al final del partido frente al Elche cantó "directiva, dimisión" poniendo el foco en los despachos, no en el campo.
El Girona tuvo sus buenos tiempos con la misma gente. Sí. Y disfrutaron de ese éxito. En esta ocasión todavía no se les ha escuchado y para Pere Guardiola es difícil esa compaginación de una empresa de representación con la dirección de un club de fútbol histórico y emblemático.
Antes también pasaba, sí, pero la plantilla del Girona se ha descapitalizado en los últimos tiempos y se ha estampado con la dura realidad tras jugar la Champions. De un proyecto que parecía ejemplar se ha pasado a un descenso doloroso. Ya pasó algo parecido en el Granada. Algunos creen que el Girona esté dentro del City Group es una bendición, pero en la multipropiedad y globalización en ocasiones se pierden valores más terrenales y territoriales.