El operador rumano presentó sus resultados trimestrales el pasado 15 de mayo, confirmando un crecimiento de un 17% con respecto al mismo periodo del año anterior. Gran parte de la culpa de estos números la tiene el despliegue de su infraestructura propia que le permite tener cada vez más cuota de mercado ofreciendo fibra low cost. Sin embargo, esto también tiene una consecuencia: el ritmo al que crece su deuda. No es ningún secreto que Digi se ha convertido en uno de los operadores más atractivos del mercado nacional.
La clave principal la encontramos en su infraestructura propia, que le permite ofrecer fibra en una gran cantidad de códigos postales a partir de 10 €, muy por debajo de las tarifas que nos ofrecen la mayoría de las compañías de nuestro país. En los resultados presentados hace unos días, te contábamos que la compañía había logrado crecer un 17% con respecto al mismo periodo del año anterior, una demostración de músculo por parte de la firma. Sin embargo, el gran aumento de su base de clientes mes tras mes tiene una importante consecuencia: el ingreso medio por abonado es extremadamente reducido, lo que obliga a la firma a tener que sumar constantemente nuevos clientes para lograr ser rentable. Con la salida a bolsa retrasada por el incierto contexto geopolítico en el que nos encontramos, el operador se enfrenta a un importante problema: el fuerte incremento de su deuda.
Digi suma nuevos clientes y más deuda La salida a bolsa del operador rumano era una de las claves estratégicas que manejaba la compañía para obtener la financiación que necesitaba para enfrentarse a los nuevos proyectos que tenía por delante, siendo el principal el aumento de su infraestructura propia para llegar a cada vez más clientes con su producto principal. Sin embargo, la necesidad de retrasar el mismo ha provocado que la firma continúe acumulando deuda para financiar sus operaciones. El cierre del primer trimestre confirmaba una deuda total, incluyendo préstamos y bonos, de 1813,7 millones de euros. Esto supone un incremento de 461,1 millones con respecto al mismo periodo del año anterior.
Es decir, mientras sus beneficios crecían un 17%, su deuda incrementaba justo el doble, un 34,1%, como informan desde Cinco Días (El País). Con el intento de salir a bolsa en pausa, el operador tiene la necesidad de continuar acudiendo al mercado en busca de inversión y préstamos para poder continuar cumpliendo con todos sus objetivos de expansión. Recordamos que recientemente la firma también aterrizó en Reino Unido, pero únicamente como operador de fibra, sin ofrecer todavía líneas móviles. El coste de ofrecer fibra barata La fibra low cost de Digi es, sin duda, su producto estrella.
Sin embargo, para ofrecerla es necesario que la multinacional invierta previamente grandes sumas de dinero en desplegar sus propias redes de fibra óptica y de telefonía móvil, para lo que debe tener liquidez. En caso contrario, debe centrarse en emitir bonos de deuda para captar financiación. Conscientes de ello, y con la intención de pisar el parqué en cuanto la situación lo permita, la compañía ha reestructurado sus obligaciones, reduciendo la presión en el corto plazo para tenerla a largo término. Mientras que en 2025 tenía unas obligaciones a corto plazo superiores a los 250 millones de euros, ahora contabiliza 237 millones de euros.
A cambio, ha tenido que incrementar sus compromisos financieros en el largo plazo. Pese a que es innegable que la compañía es uno de los operadores más atractivos de nuestro mercado, su arriesgada estrategia de competir en un mercado reduciendo al mínimo sus márgenes, unido a los retrasos de su salida a bolsa, está obligando a la firma a encontrar soluciones que le permitan continuar teniendo liquidez para desarrollar más infraestructura y captar más altas.