Si bien esta serie está demostrando que los Oklahoma City Thunder son humanos, está sirviendo para dejar claro también que, al menos por ahora, no ejercen como tal durante dos días seguidos. Y después de un Game 4 en el que parecía que San Antonio había dado con la fórmula para hacerles daño, se han levantado y han dado su mejor cara a la hora de la verdad. Esa a la que es tan frustrante enfrentarse y que lo es mucho más cuando llega en el partido más importante de la temporada. Un encuentro que OKC se ha llevado por 127-114 en una absoluta exhibición de recursos para dominar en los dos lados de la pista y recordar quién es el equipo a batir.
Y lo peor para los Spurs es que ahora tumbarlos una vez ya no es suficiente. Con un 3-2 para los vigentes campeones, los texanos no tienen margen de error y están obligados a llevarse los dos duelos que quedan si quieren confirmar la machada y llegar a las Finales. Y viendo el nivel de los Thunder, hacer tal cosa requiere poco menos que alcanzar la perfección. Todo funciona Hay pocos equipos a los que sea difícil encontrar defectos objetivos.
La grandeza no se consigue tanto a través de la ausencia de problemas como de la capacidad para sobreponerse a ellos y hacerlos valer menos que las propias virtudes, e incluso aquellos equipos legendarios tenían carencias que debían esconder todo lo posible en la pista. Pero a ratos, OKC da la sensación de ser una especie de excepción a esta norma. Porque cuando están bien, no hay nada que no funcione. Este Game 5 fue uno de esos ejemplos canónicos de partido en el que absolutamente todos los hombres que salieron a pista sumaron.
Con las ausencias de Jalen Williams y Ajay Mitchell, Daigneault se ha visto obligado a mirar al fondo del banquillo y ampliar la rotación, pero, aunque esto generó algunos problemas hace dos días, hoy solo ha servido para demostrar que en este equipo no hay nadie que no caiga de pie incluso en los momentos más complicados. Y tras un cuarto encuentro decepcionante, llegó la redención. En desarrollo (Fotografía de portada: Alonzo Adams-Imagn Images)