Polémica despedida en Roland Garros de la nueva perla del tenis

Polémica despedida en Roland Garros de la nueva perla del tenis

Es la perla del tenis francés femenino, que suspira por un relevo de Mary Pierce, la última campeona local de Roland Garros, en un ya lejano 2000. La actual directora deportiva del Grand Slam parisino, Amélie Mauresmo, fue campeona del Open de Australia y Wimbledon en 2006. Una joya acostumbrada a entrenar con estrellas de la raqueta desde que era un niña. En la academia de Patrick Mouratoglou, anterior técnico de Serena Williams entre otras, en la Costa Azul, peloteaba con Daniil Medvedev, Stefanos Tsitsipas o Paula Badosa.

En el mundo del tenis desde bien pequeña ha tenido un nombre. Corroboró su progresión proclamándose campeona del Open de Australia júnior esta misma temporada. A los 16 aterrizó en Roland Garros con una invitación para la fase previa, y cayó. Con 17 se ha estrenado en el cuadro absoluto también mediante ayuda de su federación, pero la experiencia no fue como ella quisiera: perdió 6-3 y 6-1 con la rumana Sorana Cirstea, reciente semifinalista de Roma.

Aunque Efremova mostró su fuerte carácter. E ínfulas, que ni siquiera rebaja un balance de solo una victoria y cinco derrotas profesionales en este curso. Aunque a los 14 ya ganaba torneos 'pro' en el bajo escalón, el WTA Tour cuesta. En júniors, un claro 11-1 y nº 1 de su promoción.

Nacida en Moscú, finalista del pretigigioso torneo de cantera Les Petits As, en noviembre de 2023 decidió abrazar definitivamente la nacionalidad francesa. No tiene pelos en la lengua, puso sobre la mesa un tema polémico. Denunció la falta de compañerismo de sus colegas con ella por su condición de 'invitada' en el cuadro. "No quieren jugar sets conmigo en los entrenamientos porque juego con una 'wild card'. No quiero decir nombres pero es una cosa que pasa habitualmente", se quejó.

Y se lanzó: "Una chica vino y dijo, vale, entreno contigo. Le metí un 7-0", afirma orgullosa Efremova, con aura de estrella desde la infancia, lo que molesta a algunas tenistas. Si bien ella misma reconoce que "ser campeona júnior no quiere decir que vayas a ser una jugadora espectacular", y hay que seguir aplicándose en la difícil transición al profesionalismo. Por carácter no será.

Una diva.