La seguridad vial en Europa se prepara para un nuevo cambio tecnológico que afectará a todos los coches nuevos que se vendan en el continente: a partir del 7 de julio, todos los vehículos de nueva matriculación deberán incorporar de serie una preinstalación específica para poder conectar un sistema de alcoholímetro antiarranque, el conocido como ‘alcolock’. La medida forma parte del Reglamento Europeo de Seguridad General y se integra dentro de la estrategia “Visión Cero”, cuyo objetivo es reducir drásticamente las muertes en carretera antes de 2050. Lo obligatorio es la preinstalación A pesar de las informaciones contradictorias que se han publicado en los últimos meses, lo que será obligatorio no es todavía el alcoholímetro en sí, sino el sistema necesario para instalarlo fácilmente en el futuro. Es decir, los coches no impedirán automáticamente arrancar al conductor por defecto, pero sí tendrán que salir de fábrica preparados para incorporar este sistema sin que sea necesario realizar modificaciones complejas.
El funcionamiento del sistema es bastante sencillo. El alcolock opera mediante un alcoholímetro conectado al sistema de arranque del vehículo. Antes de poner el motor en marcha, el conductor debe soplar en el dispositivo. Si el sistema detecta una tasa de alcohol superior a la permitida, el coche bloquea automáticamente el encendido y evita que pueda circular.
Este tipo de tecnología ya se utiliza en varios países europeos, especialmente para conductores reincidentes condenados por alcoholemia o en determinadas flotas de transporte profesional, pero cambio radical está en su futura aplicación a todos los coches nuevos. La normativa deriva directamente del Reglamento (UE) 2019/2144, que introdujo un amplio paquete de sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) obligatorios para mejorar la seguridad vial en Europa. Entre ellos se encuentran también el asistente inteligente de velocidad, la frenada automática de emergencia, la alerta de cambio involuntario de carril, la cámara de marcha atrás o los detectores de fatiga y somnolencia. La implantación del sistema antiarranque relacionado con el alcohol se está realizando de forma progresiva.
Desde julio de 2022, los vehículos de nueva homologación ya debían incluir esta preinstalación. Sin embargo, el gran cambio llega ahora, porque desde el 7 de julio de 2026 la obligación se extenderá a todos los coches nuevos matriculados dentro de la Unión Europea, independientemente de cuándo fueron homologados originalmente. La situación en España En España la Dirección General de Tráfico lleva años defendiendo la introducción de tecnologías capaces de reducir la conducción bajo los efectos del alcohol, ya que su consumo sigue siendo uno de los principales factores presentes en los accidentes mortales de tráfico. Este mismo año se intentó reducir la tasa de alcohol permitida de los 0,5 gramos por litro en sangre a 0,2 (0,1 miligramos por litro de aire espirado), pero el Congreso tumbó la propuesta.
Ahora, con la nueva obligación técnica se facilitará que, en el futuro, cada país pueda decidir si impone el uso efectivo del alcolock en determinados colectivos o incluso de manera generalizada. En el caso de España, ya se cuenta con una regulación específica para algunos vehículos profesionales. Desde 2022, los autobuses destinados al transporte de pasajeros están obligados a disponer de sistemas antiarranque vinculados a controles de alcoholemia. Por ahora, Bruselas no obliga a que todos los conductores tengan que soplar antes de arrancar su coche, pero la preinstalación universal permitirá acelerar su hipotética futura implantación.
Los fabricantes deberán adaptar electrónicamente sus modelos para garantizar la compatibilidad con estos dispositivos, integrando conexiones específicas con el sistema de arranque y la electrónica del automóvil.