En un informe publicado el miércoles, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Washington, afirma que las empresas de defensa estadounidenses necesitarán “meses y años... dependiendo del sistema de armas” para reponer el inventario previo a los ataques a Irán, haciéndose eco de las declaraciones del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth. Según el informe, los misiles de crucero Tomahawk, los interceptores THAAD y los misiles de defensa aérea Patriot tardarán al menos tres años en recuperar los niveles anteriores a la guerra, de acuerdo con los actuales calendarios de producción y entrega. El CSIS estimó que se desplegaron más de 1000 misiles Tomahawk durante la agresión, y no se prevé que las existencias se recuperen hasta “finales de 2030 o principios de 2031”. El presupuesto de la Armada para el año fiscal 2027 solicita 785 misiles Tomahawk, pero se prevé que las entregas comiencen recién en marzo de 2030, después de un plazo de producción de 34 meses.
El informe estimó que también se desplegaron entre 190 y 290 interceptores THAAD y entre 1060 y 1430 misiles Patriot. Se prevé que las entregas correspondientes a las nuevas solicitudes de adquisición comiencen en 2029, y que los inventarios se recuperen a finales de ese mismo año. Según el análisis, la demanda competitiva de Ucrania y otros aliados de Estados Unidos complica los esfuerzos de reabastecimiento. Desde 2020, los aliados y socios han adquirido cerca de 1900 interceptores PAC-3 (Patriot Advanced Capability-3) Missile Segment Enhancement, incluyendo importantes pedidos de Arabia Saudita, Alemania y Catar.
Se evaluó que dos sistemas podían recuperarse más rápidamente. El informe estimó que se desplegaron más de 1100 misiles aire-superficie de largo alcance (JASSM), pero que los inventarios podrían recuperarse a mediados de 2027 debido a los grandes pedidos de adquisición anteriores y a la capacidad de producción existente. Se prevé que el misil de ataque de precisión (PrSM), que tenía un inventario relativamente pequeño antes de la guerra debido a que la producción a gran escala comenzó hace poco, se recupere a finales de 2026. “El problema hoy no es el dinero, sino el tiempo”, indica y realca que “se necesita tiempo para ampliar la capacidad de producción y construir estos sistemas complejos”. El 28 de febrero, la agresión criminal estadounidense-israelí contra Irán comenzó con ataques aéreos que asesinaron a altos funcionarios y comandantes iraníes.
Las fuerzas iraníes respondieron lanzando diariamente operaciones con misiles y drones contra objetivos israelíes en los territorios ocupados, así como contra bases y activos militares estadounidenses en toda la región. Además, Irán tomó represalias contra los ataques cerrando el estrecho de Ormuz, lo que provocó un aumento significativo en los precios del petróleo y sus derivados. El 8 de abril, cuarenta días después del inicio de la guerra, entró en vigor un alto el fuego temporal entre Irán y Estados Unidos, mediado por Pakistán. Teherán ha dejado claro que no cederá a las presiones de Washington y contrarrestará a cualquier mínima agresión de los adversarios. ght/ncl